Faro de Vigo
El danés Jorgen Leth, crítico cultural, poeta y director de cine, quería hacer la mejor película sobre ciclismo de la historia y decidió que tendría que ser durante la París-Roubaix, «esa carrera de locos que se disputa en el norte de Francia». No se trataba de contar solo la prueba sino de explicar qué lleva a alguien a meterse en ese infierno de adoquines durante horas en busca de una gloria que a veces está en manos de la fortuna que va repartiendo averías y desgracias a lo largo de los 270 kilómetros de un recorrido que forma parte de la leyenda del deporte. La película se rodó durante la edición de 1976 y tras algunas dudas se tituló “Un domingo en el infierno”. Cincuenta años después existe el convencimiento de que Leth consiguió su propósito de retratar como nadie la locura que rodea una prueba ciclista como “La Pascale”, los sentimientos de quienes la corren, de quienes la desean, de aquellos personajes invisibles para el gran público pero esenciales para el destino de la carrera como los mecánicos, asistentes o directores de equipo.
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