Diario CÓRDOBA
Los bebedores de cerveza, en su mayoría, la prefieren rubia; sin embargo, basta querer beberla sin alcohol para que los bares impongan la tostada. Este es un caso curioso. Para que la experiencia sea, digamos, más realista, suplen la falta de alcohol tostando más la bebida, convirtiéndola en otra cosa. El resultado final es un quiero y no puedo evidente, pero el ser humano suele tener una gran capacidad para resignarse, así que supongo que el producto está siendo un éxito. En cualquier caso, no fui yo quien pidió cerveza tostada en NísKalo, donde estuve la semana pasada, donde el vino tinto, eso sí, estaba buenísimo.
Go to News Site