Faro de Vigo
El Domingo de Resurrección, «fiesta central de la religión cristiana y símbolo de alegría, luz y esperanza», volvió a llenar las calles de Cangas de fieles y curiosos tras dos años donde las inclemencias meteorológicas, y también las desavenencias entre cofradías y hermandades con el anterior cura párroco, interfirieron en las procesiones. Un giro de 180 grados que ha permitido a la villa marinera de Morrazo celebrar todas las actividades previstas en la programación, con visible concordia y gran acogida por parte de vecinos y visitantes. «Parece que temos endereitado o rumbo e hai que seguir avanzando por este camiño», apuntan varias personas con responsabilidades organizativas.
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