El Plural
La primera etapa del ciclo electoral autonómico concluyó con el escrutinio de las urnas de Castilla y León, que llegó después de la cita electoral en Extremadura y Aragón. En el horizonte aparece Andalucía, determinante por su valor simbólico, pero también por su peso en la estructura nacional, que ha provocado una sucesión de encuestas sobre la situación nacional. La resaca castellana y leonesa dejó una sensación de recuperación del bipartidismo, reforzado en detrimento de una extrema derecha que disfrutó de un crecimiento amargo. A la izquierda, la debacle parece haber activado un cambio de actitud. El Partido Popular (PP) se ha alzado con la victoria en los tres territorios que se han disputado, aunque en todos ellos dependerá de la ultraderecha, que aprieta en términos de exigencias programáticas y de sillones. En Andalucía, Juanma Moreno Bonilla persigue la absoluta, que en una hipotética cita electoral a nivel nacional está más que descartada. Si bien los últimos sondeos las dos principales fuerzas toman aire, mientras contemplan como los partidos que les han dado el poder en anteriores ocasiones se desinflan. La última de las encuestas publicadas es la realizada por 40db para El País y la Cadena Ser, de la que se desprende un ascenso de azules y rojos. Los de Alberto Núñes Feijóo volverían a crecer y alcanzaría un 31,1%, casi un punto por encima que hace un mes. El Partido Popular continúa dos puntos por debajo del resultado que obtuvo en los comicios de 2023 y a punto y medio del 32,6% que esta misma encuestadora le otorgaba en abril de 2025, pero cambia su tendencia. Por detrás, los socialistas parecen seguir el mismo camino. El PSOE obtendrían el 28,6%, lo que supone calcar las nueve décimas de ascenso intermensual de su principal competidor. No obstante, la principal formación del Gobierno de coalición sigue a tres puntos del apoyo que reunió hace casi tres años y casi un punto por debajo de lo que estimaba 40db hace 12 meses. El cambio de tendencia, eso sí, da esperanzas a Ferraz, que también se beneficia de la recuperación del bipartidismo con la que amenazaba Castilla y León. Entre el resto de alternativas, la situación es muy diferente. La extrema derecha experimenta un frenazo que no se veía desde el octubre del pasado curso, tras el cual disfrutó de un nuevo rumbo ascendente. Vox, envuelto en la mayor crisis interna de su corta historia, recabaría el 18,7% de las papeletas, el mejor resultado de su historia a nivel nacional y más de seis puntos porcentuales de lo alcanzado en 2023. Sin embargo, las purgas y las acusaciones internas de corrupción y enriquecimiento personal están lastrando a la formación. Los de Santiago Abascal parecían no tener techo, pero el coscorrón de Castilla y León se ha replicado en las encuestas nacionales. El cambio de tendencia es mínimo y el partido está en una situación mucho mejor que hace un año, pero el frenazo podría ser sintomático. Más allá de la guerra interna...
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