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Soldados de Demichelis, esperanza o descenso V | Collector
Soldados de Demichelis, esperanza o descenso V
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Soldados de Demichelis, esperanza o descenso V

El partido ante el Rayo Vallecano va a ser el más difícil desde la llegada de Martín Gastón Demichelis al RCD Mallorca el pasado 1 de Marzo. ¿Por qué? pues porque acaban de conseguir una gran machada, ganar al Real Madrid cuando nadie daba un duro por los bermellones que venían de perder en Elche y en descenso Porque ha sido un subidón para el equipo, un subidón para la afición, una victoria para creer, un triunfo que es un puñetazo sobre la mesa, para quienes ya creían respalda su confianza, para los descreídos y más pesimistas que lo veían todo perdido, un despertar de un mal sueño. Porque ahora parece que te vendrá todo rodado por haber ganado al Real Madrid, y no tiene nada que ver con lo que se van a encontrar en las próximas jornadas, en las ocho que faltan. Cada partido es una batalla que puede salir por cualquier sitio, en la liga de abajo de en medio y de arriba, los partidos tienen mil historias que pueden decantar hacia un lado u otro el partido. Será el partido más complicado de afrontar porque los jugadores ahora se han subido a la ola, han podido soltarse, saltar, reír, celebrar, han tenido dos días de descanso. A Héctor Cúper, el legendario entrenador del resurgir del RCD Mallorca y tipo peculiar donde los haya, se le veía más enfadado tras una victoria del equipo. Alguien podría pensar que se vive muy mal sin saber disfrutar los buenos momentos, que debía ser un amargado. Pero no era insatisfacción o amargura, era exigencia, que es distinto. Porque sabía que con una victoria en un equipo modesto donde no se resuelve tanto con la calidad de los grandes tienes que dar tu mejor versión; era importante la humildad, el orden, el equilibrio, el esfuerzo. Por ello concentraba a su equipo después de clasificarse para una final europea, algo impensable a día de hoy. Quería que el festejo fuera interno y después con descanso, sin excesos, para el inmediato partido de liga que tenían.  Era un mensaje, ustedes tienen derecho a estar contentos, pero tienen un partido en tres días que no lo vamos a despreciar. El librillo de Demichelis.- Si el Mallorca actual baja sus prestaciones volverá a las andadas. Algo nos dice que el librillo de Martín Demichelis y su cuerpo técnico no va a permitir la euforia o exceso de confianza, que se vengan muy arriba. Sí la alegría, sí la confianza, porque no se puede hacer una tarea creativa, un juego, con miedo, con desconfianza. No saldrá. Lo ha repetido mil veces desde su llegada, con el equipo en descenso, Demichelis pidió a sus jugadores que disfrutaran la semana de preparación ante el Real Madrid, que no podían afrontarla con miedo y preocupación. Es fácil decir eso cuando estás cómodo en la tabla o está peleando por objetivos altos como Europa. Las cosas se ven distintas cuando estás hundido en el barro, cuando pesa la clasificación, cuando más hay que saber jugar. Ahí se demuestran los valientes. Demichelis los quiere valientes, pero eso es fácil de decir y no tan fácil de llevar a la práctica. El general que pide a sus soldados que vayan a luchar ante un frente enemigo bien pertrechado mientras está calentito mirando con prismáticos no transmite precisamente valor. Un general que se pone en cabeza diciéndoles que él va delante y que les verá en el cielo, es otra cosa. El cielo en este caso es metafórico, claro, nadie se tiene que jugar nada más que los puntos, su orgullo y su dinero en este mundo del deporte, el fútbol. El cielo es la permanencia, el respeto de tu gente, el logro íntimo y personal de saber que has hecho bien las cosas para honrarte a ti mismo además de a la institución y su afición. Ese cielo lo persigue Demichelis al frente de sus tropas demostrándolo con hechos. ¿Que viene el Real Madrid? quiero el balón, pongo al jugador más creativo y menos defensivo del medio campo, Darder, a llevar la manija. Pongo centrocampistas, asocio a Darder, Morlanes, Costa y Torre, dos puntas. Quiero el balón y quiero hacerle daño al rival desde el balón y nada de meterse atrás. Al final acabas atrás porque hay un gran rival delante, superior, que tarde o temprano te someterá.  Que vas ganando y el Real Madrid saca su artillería, saca extremos y ataca con cuatro, bandas y dos arriba, amenaza constante, no se puede pensar que defendiendo todo el rato vas a salir vivo ante el Real Madrid. El Mallorca tiene que seguir mejorando en cosas, claro, no se pasa del sótano al ático en un momento, hay que pasar por un montón de pisos y a veces el ascensor se para. Hay lagunas que corregir: Pablo Torre dejar irse a Camavingha y este filtra un balón magnífico para Mbappé que pudo ser el primer gol. El Mallorca ganó a lo equipo grande, con su portero Leo Román siendo decisivo y metiendo lo que tuvo, o sea como los grandes. Dos tiros entre los tres palos, dos goles. Claro que lo de Morlanes de cabeza era gol sí o sí pero cabeceó muy mal. Luego se rehizo con un gran gol. Un córner  y un marcador por muy en zona que esté mirando a Militao cómo remata. Antonio Sánchez no se lo puede permitir. La metamorfosis.- Claro que hay lagunas que corregir, pero el Mallorca no tiene nada que ver. Y no tiene nada que ver en estos cuatro partidos de Demichelis porque hay un plan y los jugadores creen en él. Todas y cada una de las declaraciones de jugadores en estas semanas han sido bendiciendo la labor con el nuevo técnico y alguno podría pensar, qué van a decir, también hablaban maravillas de Arrasate. Pero el movimiento se demuestra andando, los jugadores transmiten que han visto la luz en los partidos. Todos y cada uno de los jugadores del Mallorca han mejorado. Había que conseguir que un equipo que no creía en nada, que había dejado de creer hasta el punto de perder cada uno de los jugadores la autoestima en el campo, volviera a ser un equipo y los futbolistas se sintieran a gusto con lo que hacen. También la afición había dejado de creer, demasiados palos, demasiado sufrimiento, demasiado asqueo, había aficionados que habían dejado de hablar de fútbol, un fin de semana era un suplicio porque el partido del Mallorca les destrozaba el fin de semana. En la primera entrega de esta serie el pasado 4 de Marzo decíamos: "Aquí de lo que estamos hablando es de que el entrenador más que de táctica tiene que recuperar a personas, tiene que recuperar la autoestima del grupo, esto significa la de cada uno de los jugadores, uno por uno. Tienen que ir uno por uno Demichelis y su cuerpo técnico". Disculpen la autocita pero es para poner en perspectiva de dónde venía este equipo y cuál es el camino recorrido en poco más de este mes con el técnico argentino. No había otra opción que agarrarse a algo, no se puede ir en la vida sin creer en algo porque entonces vas desnortado y sin rumbo conocido. Por ello nunca hemos dudado de que el Mallorca va a continuar en Primera División, porque había con qué en palabras del entrenador, pero sobre todo porque llegaba alguien capaz de hacer creer a todos que era posible, a los abajo y a los de arriba, a los que tienen que sacarlo en el césped y a los que sufren en la grada. La esperanza no era ni es una declaración de ilusión sino el único camino posible, el otro es el abismo, el descenso. Y no será esto último porque hay un cuerpo técnico que le da gran valor a todo lo que se hace, a cada entrenamiento. Se ha recuperado la ilusión en la plantilla por ir a entrenar, los jugadores tienen una exigencia y por ello sabrán desde el primer entrenamiento de este martes que no han hecho nada, que han dado un paso que no les valdrá para nada ante el Rayo Vallecano, que ahí tienen que volver a dar su mejor versión para ganar. Un entrenador que les exige pero que es capaz de liderar, que ha estado como jugador en situaciones de alta exigencia, que sabe lo que piensan, lo que temen y aquello que les puede distraer. Un entrenador que no demuestra desesperación en los partidos, nadie sabe si el Mallorca gana o pierde cuando Demichelis dirige a los suyos, ese liderazgo se tiene o no se tiene. Les va a exigir desde el martes al máximo pero con la convicción de que si hacen las cosas bien van a poder estar satisfechos de ser futbolistas, la mejor manera de, en palabras del propio técnico, tener a los jugadores con los pies en la tierra pero mirando al cielo.

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