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La lucha contra la seca de la encina avanza con una planta de 2.000 metros en Jerez de los Caballeros | Collector
La lucha contra la seca de la encina avanza con una planta de 2.000 metros en Jerez de los Caballeros
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La lucha contra la seca de la encina avanza con una planta de 2.000 metros en Jerez de los Caballeros

La lucha contra la seca, la enfermedad que acaba con encinas y alcornoques, ha dado un paso importante. El proyecto Dehelife, liderado por Cárnicas Joselito y coordinado por la investigadora Beatriz Isabel Redondo, ha desarrollado una solución biológica basada en la reintroducción de microorganismos autóctonos que combaten los patógenos del suelo y mejoran la salud de los árboles. La transferencia de esta tecnología al campo se realiza a través de la empresa Soluciones Dehesa Sana. Los trabajos de campo ya muestran resultados contundentes. Tras un año de aplicación, se ha conseguido disminuir la carga de patógenos del suelo en más de un 50 % en una superficie de 4.500 hectáreas. Además, se ha constatado una mejora del índice NDVI, que mide la síntesis de clorofila, indicando una mayor vitalidad en las hojas de los árboles tratados. El logro más destacado es la drástica reducción de la expansión de la enfermedad. "En aquellas zonas aplicadas se producen menos del 50 por 100 de nuevos casos que en las zonas no aplicadas", confirman desde el proyecto. Este dato es crucial, ya que frena la progresión exponencial que la 'seca' ha mostrado en los últimos años. Para escalar la producción de estos microorganismos, se ha puesto en marcha la primera fase de una innovadora planta de biofermentación en Jerez de los Caballeros (Extremadura). Las instalaciones, de más de 2.000 metros cuadrados, cuentan con tecnologías exclusivas de fermentación para agricultura biológica y han supuesto la creación de un equipo multidisciplinar con talento de la región, que incluye biólogos, biotecnólogos e ingenieros. El equipo de evaluación es una pieza clave del proceso. Su labor consiste en realizar un estudio inicial de las zonas de aplicación, vigilar la reintroducción de los microorganismos y asegurar su supervivencia y crecimiento mediante una exhaustiva toma de muestras. Los datos confirman la efectividad del método, ya que "estos microorganismos autóctonos reintroducidos tienen una viabilidad superior a 22 meses", lo que garantiza su efecto a largo plazo. Los buenos resultados en el suelo, con la disminución de patógenos como Phytophthora cinnamomi, se reflejan directamente en la salud aérea del árbol y en la notable disminución de nuevos árboles enfermos. Una solución biológica y local que abre una puerta a la esperanza para la supervivencia de la dehesa.

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