COPE
El grupo de investigación ExpoDiet de la Universidad de Granada (UGR) ha llevado a cabo un análisis pionero que relaciona la exposición a parabenos con el rendimiento cognitivo y el comportamiento en niños. El trabajo científico destaca que la exposición a dichos compuestos puede asociarse con un peor razonamiento fluido, una menor capacidad de comprensión verbal y una bajada en el coeficiente intelectual. La investigación ha medido la concentración de metilparabeno (MetPB) y etilparabeno (EthPB) en muestras de cabello, un biomarcador que refleja la exposición a largo plazo. Estos datos se han cruzado con pruebas cognitivas (WISC-V) y de comportamiento (BASC-3), sugiriendo que una mayor exposición a estos parabenos se corresponde con peores puntuaciones. El estudio también apunta que podría estar vinculada con conductas más agresivas en los niños varones. Sin embargo, Patricia González Palacios, investigadora del Departamento de Nutrición y Bromatología de la UGR, subraya la necesidad de ser cautos. "Es importante subrayar que el estudio es observacional, por lo que no permite establecer causalidad", apunta la doctoranda de este trabajo. Los parabenos son conservantes eficaces y baratos que se utilizan desde hace décadas para evitar el crecimiento de microorganismos en productos cosméticos, farmacéuticos y alimentarios. Su función permite que cremas, champús o maquillajes mantengan su estabilidad y seguridad durante meses, lo que ha llevado a que su presencia en las etiquetas con la expresión «sin parabenos» se convierta en un recurso de marketing. A pesar de su utilidad, la comunidad científica lleva años estudiándolos porque algunos pueden actuar como alteradores endocrinos, capaces de interferir con el sistema hormonal. Por ello, algunos se han prohibido en la Unión Europea, mientras que otros siguen permitidos bajo límites estrictos. "Lo esencial es seguir investigando, reforzar la regulación preventiva y trasladar a la ciudadanía mensajes claros: estar informados no significa alarmarse, sino ser conscientes de los compuestos que forman parte de nuestra vida cotidiana", explica González Palacios. La investigadora concluye que analizar su papel en la salud "no implica que su uso habitual suponga un riesgo directo". Según afirma, "estudiarlos ayuda a comprender mejor su comportamiento en el organismo y a establecer políticas preventivas razonables".
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