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En vísperas del Día Mundial de la Salud, el foco se centra en la cara más humana del sistema sanitario. En el Área Sanitaria de Ferrol, el programa ASF acompaña ya ha facilitado cerca de 80 acompañamientos a pacientes gracias a sus 28 voluntarios. La iniciativa busca ofrecer lo más valioso en momentos de vulnerabilidad: tiempo, escucha y compañía a personas que se encuentran solas en hospitales y centros de salud. Amalia Souto, enfermera de profesión, es una de las voluntarias. Para ella, el programa fue la oportunidad de saldar una cuenta pendiente. "Siempre salía del trabajo con la sensación de que no había dedicado a los pacientes todo ese tiempo y atención que yo quería", confiesa. El ritmo asistencial le impidió desarrollar esa faceta más humana de su profesión. Ahora, sin embargo, ha encontrado la forma de completar esa etapa anterior. "Me siento plena", afirma Souto sobre su labor. Su caso es similar al de otros compañeros que, aunque no todos proceden del mundo sanitario, comparten la misma recompensa emocional, como refleja uno de los comentarios más habituales que reciben por su altruismo: "¿Pero cómo no os pagan algo?". Los voluntarios realizan varios tipos de acompañamiento. Principalmente, visitan durante un par de horas a pacientes ingresados que no tienen familia ni acompañantes. También reciben a otros en la puerta del Hospital Arquitecto Marcide o del Hospital Naval y los guían en sus visitas para consultas o pruebas médicas. La realidad de la soledad no deseada es más común de lo que se podría pensar. "Hay bastante más gente de la que realmente pensamos", explica Amalia. Aunque afecta sobre todo a personas de edad avanzada, también hay jóvenes que por circunstancias laborales o familiares se encuentran solos. "Lo que más agradecen es ese ratito de compañía, que estés allí con ellos, que les escuches, fundamentalmente", señala la voluntaria. Para formar parte del equipo no se necesitan grandes requisitos, más allá de la responsabilidad y el compromiso. Los aspirantes reciben un sencillo curso de formación de tres horas con normas básicas de atención. Lo más importante, según Souto, es la seriedad de cumplir con el compromiso adquirido para no dejar "colgada en la puerta del hospital" a la persona a la que se va a ayudar.
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