Cope Zaragoza
La sensación de calles y enclaves turísticos abarrotados durante esta Semana Santa en Cantabria no era solo una impresión. Los datos oficiales confirman que la región ha vivido unas vacaciones muy fuertes en lo turístico, consolidando la tendencia positiva de los últimos años con cifras que, aunque tienen matices, invitan al optimismo. El principal termómetro para medir el pulso del turismo en Cantabria son las instalaciones gestionadas por la empresa pública Cantur. En total, más de 61.700 personas han pasado por estos espacios, una cifra que evidencia un volumen de visitantes muy importante durante las vacaciones. Sin embargo, este año se han sumado recursos que no estaban operativos en 2023, como la estación de esquí de Alto Campoo o el mirador de Peña Cabarga, lo que distorsiona la comparativa directa. Para obtener una imagen fiel, es necesario centrarse en los espacios que sí estuvieron abiertos ambos años: el Parque de la Naturaleza de Cabárceno y el teleférico de Fuente Dé. Tomando solo estas dos instalaciones como referencia, la cifra de visitantes asciende a 59.997, lo que supone un crecimiento del 2,6% respecto al año anterior. Aunque no es una subida espectacular, sí es un dato significativo, ya que parte de unos números de por sí muy elevados. Un detalle clave para entender el éxito de esta Semana Santa ha sido la distribución de los visitantes. El verdadero impulso se ha concentrado en el tramo final de la semana, entre el Jueves Santo y el domingo, periodo en el que el incremento superó el 10%. Esta alta demanda se tradujo en imágenes como la del Parque de Cabárceno colgando el cartel de aforo completo durante las jornadas del viernes y el sábado. En este contexto, el teleférico de Fuente Dé ha sido el recurso que mayor crecimiento ha experimentado. Con un aumento del 20% respecto a 2023, ha pasado de recibir poco más de 7.500 visitantes a superar los 9.000. Sumados, Cabárceno y Fuente Dé concentran casi el 80% del total de visitantes de Cantur, confirmándose como los dos grandes motores turísticos de la región en estas fechas. El elemento decisivo que explica la gran afluencia de gente ha sido el tiempo. Cantabria ha vivido una Semana Santa atípica, con jornadas de temperaturas más propias del verano que de la primavera. En muchos puntos se superaron los 25 grados, e incluso se rozaron los 30, debido a la entrada de aire cálido con vientos del sur y calima. Este escenario meteorológico favorable ha sido un claro incentivo para el turismo. El sol y las temperaturas agradables han multiplicado los planes al aire libre, animando a la gente a salir más, moverse por la región y, en definitiva, a disfrutar de una forma que explica el lleno en Cabárceno y el crecimiento de Fuente Dé. Desde el Gobierno de Cantabria, el consejero de Turismo, Luis Martínez Abad, ha destacado el buen comportamiento del sector y el optimismo que generan estas cifras de cara al verano. Sin embargo, este calor inusual también tiene una contrapartida: el aumento del riesgo de incendios forestales, lo que ha obligado a extremar las precauciones durante estos días de gran afluencia. Con todo, la imagen que deja esta Semana Santa es la de un destino que sigue funcionando y creciendo. La mirada del sector ya está puesta en los próximos meses, con el objetivo de que el verano que se acerca mantenga esta misma línea ascendente.
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