Cope Zaragoza
El camino hacia la plena inclusión laboral de las personas con discapacidad se ilumina con historias como la de David Méndez, un avilesino de 32 años con un 65% de discapacidad física reconocida. Graduado en Derecho y actualmente estudiante del Máster de Abogacía y Procura en la Universidad de Oviedo, ha iniciado sus prácticas en el Ayuntamiento de Oviedo como parte de un programa de becas de la Fundación ONCE del que este año se benefician ocho estudiantes. David desarrolla su labor en el Consejo Económico-Administrativo del consistorio ovetense, centrándose principalmente en la protección de datos. Sin embargo, esta no es su primera incursión en el mundo laboral. "No es mi primera experiencia laboral, soy como un gato callejero", afirma con humor. Con casi dos años cotizados, su currículum incluye una variedad de trabajos que le han aportado una valiosa experiencia. De hecho, esta es la segunda vez que disfruta de una beca similar, tras haber participado en el programa en 2017. Él mismo destaca las virtudes del programa: "Es una maravilla porque te permite entrar en contacto con grandes empresas a las que, normalmente, no tendría acceso". Para Méndez, esta oportunidad va más allá de la compensación económica; se trata de una puerta de entrada a un tejido empresarial y público clave para el desarrollo profesional. David Méndez tiene claro por qué es fundamental dar a conocer casos como el suyo. "Es tan importante porque, hoy en día, el reconocimiento está poco valorado", subraya. Considera que visibilizar la realidad de estas becas es crucial para fomentar la inclusión social y laboral. En sus palabras, "la beca en sí misma solo es dinero, pero lo importante es la conexión con las empresas, el contacto con el tejido público". Su motivación personal es clara y la expresa con determinación, buscando que su trayectoria inspire a otros. "A mí lo que me gusta, sobre todo, es la inclusión y ayudar a la gente, y me gusta que mi causa sirva de ejemplo", confiesa. Estas prácticas, de tres meses de duración, marcan un punto de inflexión en su carrera. "Va a ser la última beca que haga en mi vida, porque ya me convierto en 'un chico mayo'r", comenta. Al finalizar, su objetivo es presentarse al examen de acceso a la abogacía y ejercer como abogado, con especial interés en la especialidad de lo contencioso administrativo. Este camino no ha estado exento de desafíos. Tras acabar la carrera, David se enfrentó a la dura oposición de la judicatura, un sueño que tenía "desde muy pequeño". Aunque finalmente decidió cambiar de rumbo, esa experiencia fue clave en su crecimiento. "No me rendí a pesar de mis dificultades, y me pareció una oportunidad para aprender y para fortalecerme a mí mismo". Se dio cuenta de que el Máster de Abogacía se ajustaba mejor a su personalidad dinámica, en contraste con el "estudio estático" que requerían las oposiciones, demostrando una vez más su capacidad de adaptación y superación.
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