Cope Zaragoza
La final de la Copa Africana de Naciones sigue trayendo cola. Pese a que Senegal ganó por 1-0 a Marruecos en el terreno de juego el pasado 18 de enero en Rabat, la Confederación Africana de Fútbol (CAF) ha acabado designando como campeona a Marruecos en los despachos. La Federación Senegalesa de Fútbol ya ha anunciado que recurrirá la decisión ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS). El diario francés Le Monde ha revelado el contenido de cinco informes oficiales que apuntan a una guerra sucia por parte de Marruecos. Las presiones comenzaron con la elección del hotel para la delegación senegalesa, un establecimiento de categoría media que "[no cumple en absoluto con los altos estándares necesarios]". Además, se les asignó para entrenar el complejo Mohammed VI, campamento base de sus rivales, lo que generó quejas por la "[falta de confidencialidad táctica]" y el temor a ser espiados. Los informes también detallan el acoso sufrido por la selección de Senegal a su llegada a Rabat, donde fueron rodeados por una multitud sin que la policía les brindara protección suficiente. El seleccionador, Pape Thiaw, denunció un fallo de seguridad "anormal" y afirmó que sus "jugadores estaban en peligro". La tensión se trasladó al partido. Hacia el final, el árbitro concedió un polémico penalti a favor de Marruecos, que Brahim Díaz acabaría fallando. En protesta por la decisión, los jugadores de Senegal abandonaron el terreno de juego durante unos 10 minutos por orden de su entrenador. Este abandono temporal fue la base de la reclamación marroquí. La Real Federación Marroquí de Fútbol (FRMF) apeló a la CAF, que el 17 de marzo les dio la razón, declarando a Senegal perdedor por incomparecencia y otorgando a Marruecos una victoria por 3-0. La respuesta senegalesa ha sido contundente, llevando el caso al TAS y calificando la decisión como "el robo administrativo más flagrante en la historia de su deporte". Mientras tanto, el presidente de la CAF, Patrice Motsepe, se ha limitado a decir que respetará la decisión final del TAS. Los informes describen un ambiente hostil que fue más allá, con intentos de pelea entre "oficiales y suplentes de ambos equipos". También se menciona la "conducta inapropiada" de los recogepelotas marroquíes, que intentaron arrebatar la toalla al portero senegalés. El comisario del partido, Ahmed Osman, informó de que "los aficionados estaban fuera de control y mostraron una violencia extrema". Uno de los incidentes más graves recogidos es que "tres jugadores senegaleses fueron trasladados al hospital tras sufrir una intoxicación alimentaria en el vestuario". Este hecho se suma a la tensión vivida en los pasillos, donde directivos de ambas federaciones se enfrentaron verbalmente.
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