Diario de Noticias
El emérito reapareció este fin de semana en una corrida de toros en la plaza de Sevilla para sorpresa de todos aquellos que se lo imaginaban todavía en un refugio antiaéreo de Abu Dhabi. Se desconoce si lo acababan de sacar de ahí o llevaba tiempo fuera. En las cinco semanas que han transcurrido desde que el estallido de la nueva guerra del Golfo provocara la estampida de turistas y residentes fiscales en el emirato, no he visto en la prensa del Estado una sola referencia al paradero de este hombre, ni tan siquiera para sosegar a sus todavía incondicionales. Alguno le debe de quedar, a juzgar por los aplausos con los que le obsequiaron en la Maestranza. Qué tranquilos respiraron al ver que no había acabado de daño colateral del inconmensurable cristo que han montado Trump y Netanyahu. Confieso que esos dos sujetos me tienen fascinado, sobre todo el primero de ellos, coronado como primera amenaza para la paz mundial por la opinión pública estatal, por encima de su colega Putín.
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