El Periódico Extremadura
Hace decenas de miles de años, los humanos empezaron a pintar las paredes de las cavernas para dejar constancia de su existencia, de su historia y de sus anhelos para la posteridad. Ahora, tan solo un parpadeo cósmico más tarde, esa misma especie que un día dejó su huella en las piedras calizas está viajando hacia la Luna con la intención de dejar una huella que, algún día, podría convertirse en otro testimonio eterno de que los terrícolas somos capaces de soñar más allá de nuestra propia existencia. Este lunes, tras un apasionante viaje de cinco días, la misión Artemis II se ha adentrado en uno de los momentos más memorables de su recorrido y se ha convertido oficialmente en la expedición que más lejos ha llevado a los humanos de su planeta madre y en la primera que ha llevado a cuatro astronautas a sobrevolar la cara oculta de la Luna y a contemplar con sus propios ojos esta enigmática región del satélite terrestre.
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