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Un magistrado aclara las claves del juicio del caso Mascarillas: por qué no todos los implicados reciben las mismas condenas | Collector
Un magistrado aclara las claves del juicio del caso Mascarillas: por qué no todos los implicados reciben las mismas condenas
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Un magistrado aclara las claves del juicio del caso Mascarillas: por qué no todos los implicados reciben las mismas condenas

El magistrado Jesús Villegas ha analizado en el programa 'El Cascabel', de TRECE, las claves procesales del caso Mascarillas, explicando los motivos de la relativa celeridad del juicio en comparación con otros como el 'caso Kitchen'. Durante su intervención con el presentador José Luis Pérez, el magistrado ha desgranado las razones detrás de las diferentes peticiones de penas para los implicados y la estructura de la investigación. Preguntado por la rapidez con la que el caso llega al Supremo, a diferencia de otros que han tardado años, Villegas ha afirmado que depende de la complejidad de la investigación y de los avatares procesales. Ha pedido expresamente que no se busquen conspiraciones ni manos negras, y ha añadido que la celeridad debería ser motivo de celebración: "Si el procedimiento ha ido más rápido, pues lo que tendríamos que hacer es celebrarnos y congratularnos". El magistrado ha lamentado la tendencia a la crítica constante hacia la justicia, señalando con ironía que "cualquier cosa que hagamos está mal", tanto si los procesos son lentos como si son rápidos. Según él, la celeridad vista en este caso es a lo que todos los operadores jurídicos aspiran y debería ser "un momento de satisfacción para todos". Sobre la disparidad en las penas solicitadas por la Fiscalía —24 años para Ábalos, 19 para Koldo García y 7 para Aldama—, Villegas ha subrayado la importancia de la presunción de inocencia. Ha explicado que, aunque moralmente se pueda pensar que todos tienen la misma responsabilidad, las penas se ajustan a lo que se ha podido demostrar: "Una cosa es lo que pensemos o supongamos, o la certeza moral que tengamos de lo que hayan hecho, y otra cosa es lo que se haya podido demostrar". La clave, según ha insistido, reside en las pruebas. "Si sus participaciones, sus acciones criminales son distintas, tendrán penas diferentes", ha sentenciado. Villegas ha sido tajante al afirmar que el sistema judicial debe ceñirse a los hechos probados: "No es que no hayan podido hacer cosas, es que ahora mismo solamente tenemos indicios de algunas de las cosas que han hecho". Respecto a la notable diferencia de pena para Aldama, el magistrado ha apuntado a dos factores. Por un lado, la mayor responsabilidad de quienes ostentaban altísimos cargos públicos, como un ministro, frente a un mero comisionista. "No se puede castigar lo mismo, las conductas de estos señores que tenían mayores responsabilidades [...] generan una mayor responsabilidad", ha recalcado. Por otro lado, ha abordado la posible colaboración con la Justicia. Villegas ha aclarado que la colaboración puede reflejar una menor culpabilidad y, por tanto, justificar un ajuste en la pena, pero ha advertido contra los pactos opacos. Ha recordado que el sistema español no funciona como "en las películas de Estados Unidos", donde fiscal y abogado negocian penas. "Lo que no debería hacer es un chanchullo, un un una negociación, un un toma y daca, una compraventa", pues eso degradaría la justicia a "un mero mercadeo". Finalmente, el magistrado ha justificado por qué no se ha creado una única macrocausa que agrupe todas las tramas conectadas. Ha descrito la instrucción como "un arte" en el que el juez debe saber "acotar y distinguir lo que son indicios de las meras conjeturas" para no crear un "monstruo inmanejable". Villegas ha explicado el concepto de "objeto procesal", que delimita los hechos que se investigan en cada procedimiento, y ha advertido sobre el peligro de mezclarlo todo. "Lo que no se puede hacer es meter todas las causas en una olla, como si esto fuese el caldero de una bruja, para que eso termine estallando como si fuera dinamita", ha concluido. Por ello, las causas permanecen separadas: responden a delitos e investigados diferentes y la investigación se corta cuando no hay más indicios sólidos en una dirección.

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