Ultima Hora Mallorca
A fin de ser no sólo grandes otra vez sino más grandes que nunca, y transformarse así en Estados Unidos Siderales, ahora la Casa Blanca también quiere la Luna, y no únicamente por motivos de seguridad como en el caso de Groenlandia, sino por la grandeza espacial en sí. A tal efecto, ya debe estar volando hacia allí, en un primer ensayo para apoderarse de nuestro satélite y no compartirlo con nadie, la Artemis 2 con cuatro astronautas a bordo y una firme determinación colonizadora. ¡El Far West en la Luna! Este primer vuelo tripulado en 50 años (con una primera mujer y un primer negro) no alunizará todavía, orbitará durante un viaje de 10 días como preparación para llegar a establecer futuras bases permanentes. Según el proyecto en el polo sur, en el cráter Shackleton, un lugar terriblemente hostil pero donde se supone que hay grandes reservas de agua. Se espera que el primer alunizaje, también con una mujer, sea ya en 2028, por lo que hay cierta prisa. El empresario multimillonario Jared Isaacman, nombrado por Trump el año pasado administrador de la NASA, es el que mete prisas. «Vamos a volver a la Luna, para que nadie se apodere de ella nunca más», repite con fruición. No dice que la Luna es América, ni menciona a China, pero se le entiende todo igual que al presidente de los Estados Unidos Siderales. Como estamos un poco desconectados de la actualidad por la Semana Santa y las fiestas pascuales, ignoramos si el estrecho de Ormuz es ya el Estrecho de Trump, pero seguro que hay planes para que el Mar de la Tranquilidad, donde en 1969 descendió el módulo lunar Apolo 11 y la humanidad pisó por primera vez la Luna, pase a llamarse Mar de Trump. En ello están sus amigos multimillonarios Elon Musk y Jeff Bezos, impulsando esta nueva versión actualizada de la carrera espacial. ¿Y se la quieren quedar toda, es decir, toda entera? Desde luego. Que China no nos toque la Luna. En fin, que allá van en histórica misión de prueba, el comandante Reid Wiseman, el canadiense Jeremy Hansen, la especialista de misión Christina Koch y el piloto Victor Glober, diez días metidos en un espacio del tamaño de un taxi, a orbitar la Luna. Esperamos que no les pase nada, no les ataque un alien, y dentro de 50 años, igual nos están vendiendo cubitos de hielo lunares para el whisky.
Go to News Site