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Olise, Luis Díaz y Harry Kane no serán las únicas amenazas del Madrid. En el renovado estadio blanco también aparecerá esta noche Lennart Karl, la joven promesa del Bayern que ha emergido esta temporada con solo 17 años (18 desde el pasado 22 de febrero) y que ya sabe lo que es jugar en el Santiago Bernabéu. En junio de 2018, cuando competía a nivel regional y en edad infantil con el Eintracht, tras unos primeros pasos con el modesto Viktoria Aschaffenburg, llegó a entrenar y disputar un partido en el feudo madridista. Según desveló hace tres meses el periodista Sebastian Leisgang, en el pódcast 'Und nun zum Sport', su paso por allí captó el interés del club blanco hasta el punto de llegar a negociar su fichaje por La Fábrica, algo que privadamente desmienten en el Real Madrid. Pero, fuera verdad o no, la realidad es que Karl ya pisó el Bernabéu hace ocho años, cuando aún su dentadura estaba mellada y ni se imaginaba lo que le iba a cambiar la vida en la temporada en la que se ha convertido en mayor de edad. Karl ya estuvo en la lista del Bayern del Mundial de Clubes del pasado año, pero ha sido este curso el que ha marcado un antes y un después en su incipiente carrera. A estas alturas de la temporada suma 36 partidos en los que ha anotado 9 goles y ha dado 7 asistencias, y, aunque no es titular indiscutible aún, es uno de los ojitos derechos de Kompany, que no ha tenido reparo alguno en darle el peso de la camiseta del Bayern a un niño que, hasta hace dos telediarios, era un desconocido. Al menos, a nivel internacional. Karl, al que en su país conocen como el «Lamine alemán» y que tiene muchas opciones de acudir con la absoluta al Mundial de Estados Unidos, no solo pasó por el Bernabéu en 2018, sino que, además, es un gran seguidor del Madrid. Tanto que en enero tuvo que pedir perdón públicamente cuando se filtraron unas palabras suyas en las que reconocía que su sueño era jugar en el equipo blanco: «Espero que quede entre nosotros. El Bayern es un club muy grande. Es un sueño jugar allí, pero algún día quiero ir al Real Madrid. Ese es mi club soñado, pero esto queda entre nosotros», dijo en una visita el pasado mes de enero a una de las peñas del equipo bávaro. Karl no sabía que ese encuentro estaba siendo grabado y, ni mucho menos, que se filtraría su reflexión. Al joven centrocampista le preguntaron en qué club le gustaría jugar, además del Bayern, y su sinceridad le costó una reprimenda de cierta parte de la afición cuando el vídeo se filtró por redes sociales, acusándole de traidor y rata, entre otras lindezas: «No lo dije con ninguna mala intención», se excusó el jugador tras viralizarse su respuesta. Un perdón que también tuvo que pedir al Bayern y que el club alemán aceptó con total naturalidad. Sobre todo porque fue el propio jugador el que dio el primer paso avisando al club de la tormenta que podía desatarse: «Lo tomé con calma. Al día siguiente del encuentro con esa peña, vino a vernos y nos dijo: «Creo que dije algo desagradable que podría malinterpretarse». Para nosotros, desde ese mismo momento el asunto está zanjado. Nunca fue un problema. Está rindiendo bien en el campo, se siente muy cómodo en el Bayern y sabe lo que tiene aquí. Eso es lo que cuenta», dijo entonces Max Eberl, director general del Bayern de Múnich. Y así ha sido. Su rol y su rendimiento han seguido yendo hacia arriba. De hecho, el pasado sábado un gol suyo culminó la agónica remontada en Friburgo. Un aviso de lo que le espera al Madrid esta noche, en la que será la segunda visita de Karl al Bernabéu.
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