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La vista en directo de la cara oculta de la Luna es clave para la ciencia, pero no por lo que parece | Collector
La vista en directo de la cara oculta de la Luna es clave para la ciencia, pero no por lo que parece
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La vista en directo de la cara oculta de la Luna es clave para la ciencia, pero no por lo que parece

Entre las 00:44 h. y las 01:25 h. (hora española) del martes, los cuatro astronautas de la operación Artemis II vieron con sus propios ojos la cara oculta de la Luna . Observaron zonas que nunca antes había visto otro humano, aunque en realidad hace medio siglo que 24 personas (ahora son 28) ya vieron un paisaje similar . Los nuevos visitantes también sacaron fotografías y filmaron en alta resolución, y generaron contenido para las redes sociales de la NASA, pero esa información tampoco es científicamente relevante porque la superficie y la orografía de esa cara B se conocen prácticamente al 100%. En realidad, los hallazgos realmente importantes de la misión fueron precisamente los que no se vieron: cómo se comportaron los astronautas durante los 41 minutos que duró la soledad absoluta. Durante el periodo de tiempo en que la nave sobrevoló la cara oculta, quedó desconectada del sistema GPS y comenzó lo que Eloy Peña llama navegación óptica , algo similar a viajar en un barco en mitad de la noche sin radio ni internet –salvo porque este barco vale 4.100 millones de dólares–. "Durante esos 40 minutos la nave no tiene ayuda de navegación para corregir su trayectoria. Los astronautas tienen que ubicarse y mantener el rumbo sin la Tierra como punto de referencia y sin GPS , poniendo a prueba los sistemas autónomos como el seguimiento de estrellas o comparando el suelo lunar observable con los mapas ya existentes ", explica a infoLibre este profesor de Ingeniería Aeroespacial de la Universidad de Alicante. Peña conoce de primera mano el funcionamiento de la misión porque en 2022 fue becario de la NASA para el proyecto Artemis IV (que se espera para 2028) y en 2025 trabajó de nuevo con este equipo valorando posibles rutas lunares que podrían realizar los astronautas el día que aterricen en el astro. Afirma que aprender y perfeccionar la navegación óptica es indispensable para futuros viajes a espacio exterior más lejano, especialmente para la colonización de Marte, el gran sueño de la carrera espacial, porque allí el retraso en la señal con la Tierra es de 20 minutos. José María Madiedo, doctor en Física y experto en impactos de meteoritos sobre la Luna, también subraya la importancia de ese aprendizaje: "Desde el punto de vista científico, la misión no tiene gran importancia. Pero sí será interesante estudiar cómo se comportan psicológicamente los astronautas en total aislamiento para futuras misiones". Además de la navegación autónoma, la misión Artemis II permitirá apuntalar los sistemas de comunicación y de soporte vital, entre otros, y aprender de los errores, como el fallo del váter que obligó a retrasar el despegue y que ha continuado días después. Como aportación más amplia a la ciencia espacial, Eloy Peña destaca también que de esa breve visita a la cara oculta de la Luna saldrán fotografías más fidedignas que las disponibles hoy en día, aunque de peor resolución . La razón es que la última vez que un humano estuvo en ese lugar fue en 1972, y ahora los astronautas viajan con cámaras de última generación – tres Nikon con teleobjetivos de 400 milímetros – que, combinadas con la precisión de la vista humana, sacarán un color más preciso y ajustado a la realidad que las que ofrecen los satélites . "Realmente, ya contamos con fotografías excepcionalmente precisas de la superficie de la cara oculta tomadas a solo 50 kilómetros de altura por la sonda LRO (Lunar Reconnaissance Orbiter). Mientras que ahora los astronautas pasan a 7.000 kilómetros. En términos de detalle no van a aportar nada nuevo, pero sí es cierto que la LRO no es muy fidedigno en color, mientras que las cámaras que llevan ahora tienen un gran rango dinámico", aclara el profesor. El investigador también resta importancia al hecho de que los astronautas vean en esta ocasión una zona más amplia de esa mitad de la Luna que en expediciones del siglo pasado, porque es una afirmación trampa . En las misiones Apolo los tripulantes sobrevolaron la cara oculta a una altura menor, de forma que no vieron un área tan grande de terreno, pero sí pudieron observarlo desde más cerca . Eloy Peña también coincide con expertos consultados en que, aunque estos conocimientos tienen valor, el viaje de esta semana no supondrá por ahora grandes avances en la carrera espacial, sino que es solo un paso previo para que Artemis IV pueda eventualmente llegar a la Luna. " Artemis II es una prueba para desarrollar una base permanente a largo plazo , pero no tiene objetivos científicos destacables. Es la consecuencia de llevar más de 50 años sin llevar humanos a la Luna, que el conocimiento que se obtuvo entonces se ha degradado y hay que volver a construirlo", resume. De hecho, la última gran misión que realmente tuvo un impacto en el estudio del astro la llevó a cabo China , el principal rival de la NASA. En 2024, pisó la superficie la sonda Chang'e-6 en la cara oculta de la Luna, y recogió casi dos toneladas de roca que sirvieron para despejar algunas de las incógnitas sobre el hemisferio no visible: principalmente, por qué es tan diferente desde el punto de vista orográfico de la cara visible. Fueron las primeras y últimas muestras recogidas hasta ahora de esa región lunar. La cara oculta de la Luna ha tenido siempre un aura de misterio porque su desconocimiento acompaña a los humanos a lo largo de toda su vida, ya que la coordinación perfecta entre la rotación de la Tierra y de la Luna impide ver la superficie opuesta. La primera vez que se observó fue en 1959 , cuando la Unión Soviética tomó la primera fotografía de la otra mitad de la esfera. Aquella imagen ya mostró lo que la ciencia ha tardado décadas en comprender: que la cara oculta, también llamada en inglés el lado oscuro (dark side) , es curiosamente más clara que la parte visible . Mientras que la parte más cercana a la Tierra está plagada de manchas oscuras, producidas por la explosión de antiguos volcanes, la oculta tiene un color grisáceo claro en prácticamente toda su superficie, debido a su escasa actividad volcánica. La cara visible también está más pulida porque sus cráteres se rellenaron de lava, mientras que la otra permanece más virgen. Íñigo Colesp, experto en Ciencias de la Luna, colaboró en 2024 con la misión china de recolección de rocas, aunque su campo de estudio era los gases radiactivos de la superficie de la cara oculta, e insiste en que todavía hoy esa región suscita numerosas preguntas a los científicos. "La cara oculta es diferente a la que podemos ver. Más rugosa, llena de cráteres y con una composición de metales diferente . Esa diferencia es conocida como la dicotomía lunar", comenta el investigador, que ahora trabaja para la Agencia Nuclear Francesa. El estudio de los suelos capturados por la sonda Chang'e-6 arrojó luz sobre el origen de esas diferencias entre los dos hemisferios lunares, según José María Madiedo, ya que demostró que no se formaron al mismo tiempo. " La cara oculta se enfrió mucho antes y la corteza se hizo más gruesa, mientras que la visible tardó más en formarse por la irradiación de calor terrestre. La diferencia de grosores facilitó que la lava saliese por la cara visible y rellenase los cráteres", destaca.

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