Faro de Vigo
La singular política de rotaciones de Claudio Giráldez está resultando una bendición para el Celta, que ha sacado un enorme provecho a la amplia gestión de los recursos que ha caracterizado al técnico celeste desde que relevó a Rafa Benítez hace más de dos años en la dirección del primer equipo. El constante cambio de piezas ha permitido a Giráldez optimizar la dosificación del esfuerzo, con un extenso reparto de oportunidades que mantiene a los jugadores a punto y no deja de proporcionar réditos.
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