ABC
La hazaña aeronáutica del 'Plus Ultra', que había batido la plusmarca mundial de vuelo transatlántico al recorrer los 10.270 kilómetros entre Palos de la Frontera (Huelva) y Buenos Aires (Argentina) en 59 horas y 39 minutos de vuelo efectivo, sirvió para la inauguración del puente de Alfonso XIII sobre el canal del mismo nombre con que se acortaba el trazado del río Guadalquivir suprimiendo el meandro de los Gordales en cuyos terrenos se asienta la Feria de Abril desde 1973. Pero no nos adelantemos en el tiempo. El crucero 'Buenos Aires' de la marina argentina repatriaba a los gloriosos aviadores Ramón Franco, Julio Ruiz de Alda, Juan Manuel Durán y el mecánico Pablo Rada que habían completado el 'raid' más significado de la aviación española de todos los tiempos. El Rey Alfonso XIII y el ministro de Marina viajaban a bordo del buque de guerra cuya singladura sirvió para inaugurar el 6 de abril de 1926 la corta de Tablada del río y el puente levadizo que salvaba el nuevo brazo fluvial. Los buques de la Armada 'Blas de Lezo', 'Jaime I' y dos submarinos constituían la flotilla de escolta. Se bautizó con el nombre del monarca, puente de Alfonso XIII , pero para los sevillanos siempre fue el puente de hierro, nombre vulgar con el que se conocía hasta que en los años 90 del pasado siglo dejó de dar servicio al tráfico rodado y ferroviario una vez inaugurado el puente de las Delicias. El puente es un interesante ejemplo de la ingeniería del acero roblonado , construida en la factoría barcelonesa de la Maquinista Terrestre y Marítima, que llegó a disponer de pabellón propio en la Exposición Iberoamericana de 1929 para exhibir su tecnología de locomotoras a vapor tomando el puente arriostrado como inmejorable carta de presentación. La patente del sistema de basculación del puente, conocida técnicamente como levadizo rotante, pertenecía a la firma estadounidense fundada por el ingeniero William Donald Scherzer, bajo la que se construyeron numerosos puentes, algunos de ellos todavía en funcionamiento en Chicago. El puente de Alfonso XIII era el primero que se construía en España con esta tecnología. La vuelta de los aviadores, hecha coincidir con la inauguración del puente y la corta hidráulica, se convirtió en una gran fiesta en la ciudad, cuajada de actos realzados con la presencia del Rey. El programa de festejos abarcó tres días e incluía también la entrega a Portugal y a la República Argentina de los solares donde iban a levantar sus respectivos pabellones nacionales en la Exposición Iberoamericana, una corrida de toros y una verbena popular en la plaza de América por gentileza del comité organizador de la Exposición con más de 7.000 invitados. «Miles de sevillanas, ataviadas con mantón, peineta y flores, lucían su garbo incomparable», decía Galinsoga, que andando el tiempo llegaría a ser director de ABC. y desde 1937, de ABC de Sevilla, de donde pasó a 'La Vanguardia'. Debió de ser una velada animadísima, porque la crónica reseña que el Rey se despidió a las dos de la madrugada. El último día de las celebraciones tuvo lugar la entrega de pergaminos mercantiles, un almuerzo de la guarnición de Tablada, con sobrevuelo de aeroplanos. El banquete en uno de los hangares de Tablada convocó a 548 comensales y en sus pistas habían tomado tierra 108 aparatos. El infante Don Carlos, capitán general de la región militar, ejercía de anfitrión. Por la tarde, hubo discursos de temática hispanoamericana en el palacio de Arte Antiguo de la plaza de América organizado por la Academia Hispanoamericana de Cádiz hasta la marcha del Rey a Madrid en tren a las ocho de la tarde del jueves 8 de abril Así retrataba el cronista de ABC aquel momento que remitía a la gesta del Descubrimiento de América: «Todo es en este ambiente alegría. La ciudad, adornada artísticamente para esta continuación de la epopeya colombina, siente la emoción de este momento. [...] Sevilla, con sus colores y adornada con sus galas más resplandecientes, les ofrece hoy la gracia de su sonrisa y la gentileza de su agradecimiento. Todo brilla y todo se viste de belleza en este día para recibir a los embajadores y ministros de la diplomacia que acompañan a los aviadores». Hubo banquete de gala ofrecido por el Ayuntamiento en el hotel Alfonso XIII seguido de función de ópera en el teatro San Fernando en honor del Soberano y tedéum de acción de gracias en la Catedral a cargo del cardenal Ilundáin a las cuatro de la tarde.
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