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El mito de los 'niños de goma': un experto revela las lesiones más frecuentes en la infancia
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El mito de los 'niños de goma': un experto revela las lesiones más frecuentes en la infancia

El doctor Daniel Pacha, jefe de sección de Ortopedia y Traumatología Infantil del Hospital de la Vall d’Hebron, ha abordado en el programa ‘Herrera en COPE Cataluña’, presentado por José Miguel Cruz, las lesiones traumatológicas más comunes en la infancia. Durante su intervención, el especialista ha desmontado mitos populares y ha ofrecido una radiografía detallada de cómo evolucionan los tipos de lesiones a medida que los niños crecen, desde las caídas en los primeros años hasta los traumatismos derivados de la práctica deportiva en la preadolescencia. Uno de los tópicos más extendidos es que "los niños son de goma", una afirmación que el doctor Pacha matiza. Si bien reconoce que los más pequeños tienen "esa pizca de elasticidad extra", esto no evita que sufran lesiones. Sin embargo, sí ha confirmado otra creencia popular: la rapidez con la que se recuperan. El experto lo atribuye a factores biológicos inherentes a la edad: “Cicatrizan rápido, y es que es verdad. Su proceso biológico, su metabolismo, hace que la cicatrización sea mucho más rápida”, tanto en heridas superficiales como en una fractura. El doctor Pacha ha explicado que las lesiones no son homogéneas en todas las edades y establece una clara diferencia. En la primera infancia, por debajo de los seis o siete años, las lesiones más habituales son distintas a las de los preadolescentes. Durante estos primeros años, una de las lesiones más frecuentes son las fracturas alrededor del codo. La razón es casi instintiva: ante una caída, el reflejo natural tanto de niños como de adultos es poner las manos para protegerse. “Los brazos son un elemento para parar este golpe”, señala el traumatólogo. En los niños de menor edad, las caídas suelen producirse desde su propia altura, desde un columpio o una silla. Debido a su estatura, las extremidades superiores reciben un impacto mayor, ya que están a medio camino entre la cabeza y el suelo. Esto provoca que el codo, y en concreto el húmero, el radio y el cúbito, sean las zonas más propensas a fracturarse en este grupo de edad. A medida que los niños crecen, el tipo de lesiones cambia radicalmente. En la preadolescencia y la adolescencia, las actividades y la intensidad de estas se modifican, lo que deriva en traumatismos más parecidos a los de los adultos jóvenes. El doctor Pacha destaca un fenómeno creciente: la “profesionalización” de la actividad deportiva a edades tempranas. “Los niños cada vez están sometidos a una actividad deportiva más competitiva, más intensa”, afirma. Lejos de la práctica puramente lúdica, muchos se inspiran en sus ídolos y se implican en entrenamientos de alta intensidad. Este aumento de la intensidad ha provocado un incremento global de las lesiones relacionadas con el deporte en preadolescentes. Comienzan a aparecer con más frecuencia “lesiones de ligamentos en la rodilla o en los tobillos”, que antes eran mucho menos habituales. En el entorno español, deportes como el fútbol y el baloncesto son los principales causantes de este tipo de traumatismos en las rodillas. A esta casuística se suman los accidentes de bicicleta y, en los adolescentes de más edad, los de ciclomotor, que provocan traumatismos de alta energía, muy similares a los que sufre la población adulta. En cuanto a la prevención de lesiones, el doctor Pacha subraya que las recomendaciones de protección son, en general, las mismas que para los adultos y dependen del deporte que se practique. Por ejemplo, en deportes como el BMX, el uso de casco, coderas y rodilleras está estandarizado y es fundamental. La clave, según el experto, es aplicar el sentido común y utilizar la protección que requiere cada actividad específica. Sin embargo, el traumatólogo introduce un matiz diferencial muy importante en el caso de los niños: la necesidad de estar alerta ante lesiones recurrentes. “Cuando se detecta algún niño que va teniendo lesiones reiteradas, se tiene que protegerlo y no ser tan intensos en la actividad deportiva”, aconseja. Esta gestión de la intensidad y la carga deportiva es, según Pacha, un factor clave que diferencia el manejo de las lesiones en niños frente a los adultos, haciendo una llamada a la responsabilidad de padres y entrenadores para garantizar un desarrollo deportivo seguro y saludable.

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