Cope Zaragoza
La gestión del conejo de monte en Extremadura se ha convertido en un complejo desafío que enfrenta a agricultores, conservacionistas y cazadores. Aunque sus poblaciones han disminuido en términos generales, la sobrepoblación en zonas agrícolas específicas causa importantes pérdidas económicas, mientras que el conejo sigue siendo una pieza clave para la supervivencia de especies amenazadas como el lince ibérico. Carlos Sánchez, coordinador de investigación de la Fundación Artemisan, ha explicado que, pese a que las capturas de conejos se han reducido un 62% en los últimos 20 años en la región, existe un grave problema en áreas de cultivo. "En toda España hay cerca de 45.000 hectáreas que tienen daños por conejo de monte", afirma Sánchez, lo que genera una honda preocupación en el sector agrícola. Sin embargo, la presencia de esta especie es vital. "Necesitamos al conejo de monte para todo nuestro ecosistema, no solamente para especies como el lince ibérico o el águila imperial, sino para otras muchas", detalla el experto. Este aparente contrasentido obliga a buscar un difícil punto medio entre la conservación y la protección de los cultivos. La recuperación del lince ibérico, con más de 2.000 ejemplares en España, es una noticia celebrada por conservacionistas y cazadores, que lo ven como un aliado en el control de otros depredadores. No obstante, a medida que la población crece, aumentan los eventos desafortunados, como los atropellos, que se han convertido en la principal causa de mortalidad para la especie. Sánchez desvincula estos sucesos de una supuesta abundancia de conejos en las cunetas. "Con los datos que tenemos, realmente los linces no están, no los solemos encontrar en zonas en las que tenemos sobreabundancia de conejos", aclara. La muerte de linces en carreteras es una consecuencia directa del aumento de su población y su dispersión por el territorio. Para controlar los daños agrícolas, la caza regulada se presenta como la herramienta fundamental a corto plazo. A medio y largo plazo, la solución es más incierta, y los ensayos con vallados o alimentación alternativa no han dado con "la tecla del asunto". Mientras tanto, ya se implementan tecnologías en carreteras como la A-5 para avisar de la presencia de linces y reducir la velocidad. En cuanto a los riesgos sanitarios, Sánchez asegura que el peligro asociado al conejo "no tiene nada que ver" con el del jabalí, que puede transmitir enfermedades como la tuberculosis o la triquinosis. Las enfermedades del conejo pueden transmitirse a personas durante el faenado si no se toman medidas higiénicas, como el uso de guantes, pero su riesgo epidemiológico es considerablemente menor.
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