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Antonio Agredano y lo que no soporta de una pareja: "La imperfección también es una forma de belleza" | Collector
Antonio Agredano y lo que no soporta de una pareja:
Cope Zaragoza

Antonio Agredano y lo que no soporta de una pareja: "La imperfección también es una forma de belleza"

Verle sentado en el wc, que le guste vestir camisetas de tirantes o que se coma las uñas... nuestros Fósforos nos cuenta qué no les gusta de sus respectivas parejas y Antonio Agredano lo aborda en sus Crónicas Perplejas. Hace tiempo que no tengo una cita. Siempre me resultó un ritual extraño. Lleno de contradicciones. Uno debe ser hablador, pero no invasivo. Educado, pero no mojigato. Seductor, pero no baboso. Elegante, pero no cursi. Debe mostrar deseo, pero no echarlo a paladas. Elegir un buen restaurante. Pedir un plato que sea fácil de comer -quiero olvidar una aciaga noche con un cangrejo azul escandaloso-, dejar que ella muestre sus preferencias con el vino. E irse a casa temprano, sin alargar innecesariamente la velada, porque el amor, como el cava, a sorbitos y de cuando en cuando. Y no hay prisa por las noches y los amaneceres compartidos son una conquista tras un puñado de cálidas batallas. Me suena que era algo así. Ya no me acuerdo. Pero sí es verdad que, a veces, en mitad de la cena, algo se rompía, como las ramitas que pisamos en el campo. Alguna frase, algún gesto, una mirada extraña sobre las cosas. O el aburrimiento. Es algo terrible el aburrimiento. Ese tono monocorde o las anécdotas mal contadas o cierta exquisitez impostada. De todo he vivido. Y yo a todas tampoco les gusté. Muchas no volvieron a llamarme y yo me torturaba pensado en qué pude fallar. Como si el amor no fuera, en realidad, una construcción temblorosa, llena de ladrillos mal colocados y de techos a punto de derrumbarse. Qué estrés la vida. Beber de más y comer de menos, ese fue siempre mi plan, pero tenía fisuras. A veces pensamos demasiado. Intentamos embutir el amor en una caja demasiado pequeña. Buscamos algo que no existe, una perfección que sólo hemos visto en películas, pero la cotidianidad está llena de idas y venidas. De grandes intenciones. De errores, de despistes, de deseos torpemente explicados. De buenas cosas mal dispuestas, como decía la canción. Porque el amor se parece a nosotros, con nuestras dudas y nuestras pasiones atropelladas. Porque el amor no tiene mapas, es todo improvisación e incertidumbre. Y hay vértigo y hay decepciones. Y la imperfección, ay la imperfección… la imperfección también es una forma de belleza

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