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El sismógrafo de la industria discográfica se ha vuelto loco con la noticia de la oferta de compra que Pershing Square Capital Management ha lanzado sobre Universal Music Group (UMG), la compañía más poderosa del momento, por una cantidad que ronda los 55.700 millones de euros. Si la operación sale adelante, la compañía que lanza los discos y/o gestiona los derechos de publicación de súper estrellas como Taylor Swift , Lady Gaga, Billie Eilish, Bad Bunny, The Weeknd, Kendrick Lamar, Bob Dylan, Coldplay o Justin Bieber (Rosalía, Aitana, Lola Indigo o Alejandro Sanz en España) se fusionaría con Pershing Square SPARC Holdings, su sede se iría a Wall Street y los accionistas de UMG recibirían un total de 9.400 millones de euros en efectivo, lo que equivaldría a 5,05 euros por acción, además de 0,77 acciones de la nueva UMG por cada acción que posean. En principio, esta lógica empresarial debería imponerse porque de este modo, la contraprestación prorrateada implicaría un valor de 30,40 euros por cada acción existente de UMG, con una prima del 78 por ciento sobre su precio al cierre de la sesión del pasado 2 de abril. Además, el precio de las acciones de UMG se ha «estancado debido a una serie de problemas ajenos al rendimiento de su negocio musical», según afirma el consejero delegado de Pershing Square, Bill Ackman , que señala que «lo importante es que todos esos problemas pueden resolverse con esta transacción», que espera quede cerrada «antes del final de este año». El agente de talentos y expresidente de The Walt Disney Company, Michael Ovitz, se incorporaría al consejo de administración de UMG como presidente. La semana pasada, UMG anunció su intención de llevar a cabo un programa de recompra de acciones de 500 millones de euros, el primero de la compañía desde su salida a Bolsa en septiembre de 2021, ante la importante distorsión en la valoración de mercado de la compañía. En consecuencia las acciones de UMG, que cotizan en la Bolsa de Ámsterdam, han subido casi un 11 por ciento este martes, pero aún registran una caída superior al 13 por ciento en lo que va de año. En este sentido, el fondo estadounidense considera que el bajo rendimiento de las acciones de UMG se debe principalmente al aplazamiento de su salida a bolsa en Estados Unidos, a una infrautilización del balance que habría provocado una menor rentabilidad sobre el capital y a la incertidumbre sobre la participación del 18 por ciento del Grupo Bolloré, controlado por el multimillonario francés Vincent Bolloré, que es el mayor accionista individual de la empresa (Vivendi, una compañía de inversión también controlada por la familia Bolloré, posee otro 10 por ciento). Pershing Square, fondo que Ackman fundó en 2004, gestiona activos por valor de más de 26.000 millones de dólares. En 2021 adquirió una participación del 10 % en UMG, si bien Ackman dimitió de su consejo de administración el año pasado, alegando otros compromisos. El acuerdo de compra de UMG también estaría sujeto a un nuevo contrato laboral y un nuevo acuerdo de remuneración para su director ejecutivo, Sir Lucian Grainge, quien recibió una remuneración superior a los 41 millones de euros el año pasado, que incluía un salario base de 4,4 millones de euros, otros 30 en bonificaciones y 6 más en diferentes conceptos.
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