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La vida de Jaime de Marichalar a sus 63 años: lujo, pasión por Victoria Federica y mucho silencio | Collector
La vida de Jaime de Marichalar a sus 63 años: lujo, pasión por Victoria Federica y mucho silencio
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La vida de Jaime de Marichalar a sus 63 años: lujo, pasión por Victoria Federica y mucho silencio

Alejado de todo lo que suene a Familia Real, aunque no de los suyos, Jaime de Marichalar celebra este 7 de abril su 63º cumpleaños. Lo hace igual que lleva su propia vida: con serena discreción, mucho silencio y enorme hermetismo. Pero, como siempre, rodeado de lujo y con dos pasiones como son su hija, Victoria Federica , y la moda. En realidad, la vida actual de Jaime de Marichalar, la de su nuevo cumpleaños, es muy parecida a la que llevaba antes de comenzar a formar parte de la familia Borbón y Grecia. Nunca quiso exposición, ni antes ni ahora, y le dan alergia las cámaras y los micrófonos. No suele contestar a preguntas de los periodistas y vive volcado en su trabajo, sus pasiones y el cultivo de sus silencios, que atesora con tanta frialdad como celo. Desde que se divorciara de la Infanta Elena, no se le conocen relaciones más que laborales, centradas en ese mundo que siempre le ha apasionado y que es la moda. Por eso se le ve de cuando en cuando en eventos -siempre exclusivos-, pero siempre trata de pasar inadvertido y salir y entrar por pasillos secretos y puertas traseras. Es de esperar que si está en Madrid, Jaime de Marichalar celebre su 63º cumpleaños en su exclusivo tríplex situado en una de las zonas más caras de Madrid, como es el barrio de Salamanca, cerca de la llamada 'milla de oro', el lugar de la capital donde se concentra el lujo. este fue el domicilio familiar que compartió junto a su exmujer y sus dos hijos, Victoria Federica y Felipe. Allí estuvieron dos años hasta que llegó aquel famoso eufemismo del «cese de la convivencia», en realidad su divorcio. Se trata de una espectacular vivienda que cuenta con dos plantas, una parte de privilegiado ático, varias plazas de garaje, ascensor directo y un reducido número de vecinos tan exclusivos y discretos como él. El propio Jaime de Marichalar la decoró y diseñó a su gusto después de comprárselo a familia Corsini tras heredar un buen dinero de una tía suya. Sin embargo, las últimas informaciones aseguran que ha perdido su apego al tríplex porque es demasiado grande para él solo y que le gustaría desprenderse de él. No es una vivienda apta para cualquier bolsillo, desde luego. Su vida social la tiene en París, en Italia o en Nueva York, cada una por diferentes motivos. Una por trabajo, otra por devoción y una más por sus citas con el doctor Valentín Fuster, el hombre que le trató cuando sufrió su ictus. Jaime de Marichalar se casó con la hija mayor de don Juan Carlos y doña Sofía en marzo de 1995 en la Catedral de Sevilla ante más de 1.300 invitados en una boda más del gusto de ella que de él. Se divorciaron en 2007 y desde entonces apenas mantienen relación, según se sabe, más allá de tratarse con cordialidad en las contadas veces que tienen algún contacto, la mayoría de ocasiones a cuenta de sus hijos. En todo este tiempo, el exduque de Lugo apenas ha coincidido con ella en público. Lo que es seguro es que Jaime de Marichalar no va descalzo y dicen que sus ingresos siguen siendo millonarios. Buena parte de estas ganancias provendrían de inversiones inmobiliarias y asociaciones comerciales con firmas de belleza como CoverGirl. Entre su círculo más cercano se encuentra gente como Susana Uribarri o las hermanas Koplowitz. Una sólida y potente red de influencia también ha ayudado a potenciar la carrera de Victoria Federica como influencer. Padre e hija comparten pasión por la moda y se les puede ver juntos en eventos de lujo, por ejemplo en París. Probablemente celebren allí su cumpleaños. Lo que no le gusta tanto a Jaime de Marichalar es la exposición de Victoria Federica, aunque ha acabado entendiendo que su profesión de influencer -y no le va nada mal- necesita visibilidad y ciertas concesiones. «No dice nunca nada en ningún momento porque no tiene nada que decir, porque no puede decir nada si respeta la institución y si respeta su papel y si se respeta a sí mismo», dijo en una ocasión sobre él su hermano Álvaro de Marichalar durante una intervención en ‹Y ahora Sonsoles'. Y sin decir nada -públicamente- celebrar su 63º cumpleaños.

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