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Los cristales gigantes de Pulpí y Naica desvelan el clima de hace miles de años | Collector
Los cristales gigantes de Pulpí y Naica desvelan el clima de hace miles de años
Cope Zaragoza

Los cristales gigantes de Pulpí y Naica desvelan el clima de hace miles de años

Un equipo internacional de investigación, con participación de la Universidad de Almería (UAL), ha demostrado que los grandes cristales de yeso de cuevas como la geoda de Pulpí en Almería o la cueva de Naica en México sirven como ‘archivos naturales’ para reconstruir el clima del pasado. A través del análisis del agua atrapada en su interior y la edad de los cristales, los expertos han obtenido información sobre cómo eran las lluvias y las condiciones ambientales hace cientos de miles de años. La geoda de Pulpí y la cueva de Naica albergan algunas de las formaciones subterráneas de yeso más grandes conocidas. En Naica los cristales alcanzan hasta once metros de longitud, mientras que en Pulpí superan los dos metros. Ambos enclaves se formaron bajo el agua, en acuíferos muy estables que permitieron a los cristales crecer lentamente durante miles de años, atrapando agua en su estructura como una cápsula del tiempo. Al analizar el agua atrapada y determinar su edad, los científicos reconstruyen las condiciones ambientales de su formación. "Estos cristales conservan información sobre el agua que circulaba por el acuífero. Como procede de la lluvia que se infiltra en el suelo, su composición nos aporta pistas sobre el clima del pasado", explica el investigador de la Universidad de Almería Fernando Gázquez Sánchez. Determinar la edad de los cristales ha sido uno de los mayores retos del estudio, ya que el yeso contiene cantidades extremadamente pequeñas de uranio. Para resolverlo, el equipo ha utilizado un método basado en la relación entre uranio y torio en un laboratorio especializado de la Academia China de Ciencia en Pekín. Los resultados muestran que uno de los cristales de Naica comenzó a formarse hace unos 31.000 años, durante el final de la última glaciación. En el caso de la geoda de Pulpí, la base del cristal analizado se formó hace alrededor de 191.000 años, lo que sugiere que el acuífero mantuvo condiciones constantes durante largos periodos. Los investigadores señalan que estos cristales pueden ser una herramienta útil para estudiar la evolución del clima a largo plazo, de forma similar a los sedimentos marinos o los anillos de los árboles. "Los cristales de yeso podrían convertirse en una nueva fuente de datos para contrastar esas simulaciones con evidencias reales del clima antiguo", explica Fernando Gázquez. El siguiente paso de los investigadores será aplicar esta técnica a otros depósitos de yeso y a sedimentos de lagos. El trabajo ha sido financiado por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación y la Agencia Estatal de Investigación.

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