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El futuro del Parque de Atracciones de Zaragoza se encuentra en una situación de máxima incertidumbre. La alcaldesa de la ciudad, Natalia Chueca, ha confirmado que la antigua concesionaria baraja la posibilidad de abrir las instalaciones de forma parcial únicamente para atender los eventos ya contratados, como las comuniones previstas para los meses de mayo y junio. Esta medida drástica llega como consecuencia de la falta de acuerdo para el traspaso de la gestión a la nueva sociedad adjudicataria, un escenario que la propia alcaldesa ha calificado como "disgusto" y "no deseable", aunque ha matizado que se trata de una "situación ajena al ayuntamiento". A pesar de la incertidumbre sobre la apertura y el alcance de los servicios, el Gobierno municipal ha establecido una condición innegociable. La alcaldesa ha sido tajante al advertir de que no se permitirá la reanudación de la actividad si no se cumplen todos los requisitos de seguridad. "No les vamos a permitir que abran si no se cumplen con las condiciones de seguridad y se han pasado todas las revisiones de seguridad de las instalaciones", ha sentenciado Chueca. Para el consistorio, la protección de los usuarios es la máxima prioridad por encima de cualquier otro interés comercial o de servicio. El origen del problema reside en el desacuerdo entre los socios de Moncayo Leisure, la nueva sociedad creada para gestionar el parque durante los próximos 50 años. Esta entidad está participada en un 80 % por el grupo argentino Fénix Entertainment y en un 20 % por la anterior gestora, Parque de Atracciones de Zaragoza (PAZ), propiedad de la familia Morte. Según fuentes municipales, las discrepancias se centran en la "valoración económica de las atracciones" que PAZ debía aportar. La situación se ha visto agravada por el "desconocimiento" que el socio mayoritario alegó tener sobre la situación de preconcurso de acreedores de la empresa zaragozana. Chueca ha reconocido que la licitación "ha dinamitado un poco la confianza entre ambos" y ha instado a las partes a negociar para alcanzar un pacto. Ante este bloqueo, el Ayuntamiento de Zaragoza ha activado la denominada ‘orden de continuidad’, una medida contemplada en el pliego que obliga a la familia Morte a seguir al frente de las instalaciones hasta el próximo mes de noviembre. Si la empresa no cumple con la apertura total o parcial, la alcaldesa ha confirmado que "seguramente" se enfrentarían a sanciones. Como garantía, el consistorio cuenta con una fianza de 600.000 euros depositada por Moncayo Leisure, que podría ser ejecutada si se incumplen los compromisos adquiridos en el concurso. Este nuevo escenario retrasa el plan original. Será en noviembre cuando PAZ deba entregar definitivamente el recinto. A partir de entonces, Moncayo Leisure presentará su proyecto de ejecución para acometer la inversión de 17 millones de euros comprometida y dará comienzo la concesión de 50 años. A pesar de los obstáculos, el consistorio asegura que el socio mayoritario ha manifestado "reiteradamente que quiere continuar". Con este calendario, la previsión es que el parque, completamente modernizado, reabra sus puertas con total normalidad para la temporada de 2027.
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