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La Comunidad Valenciana ha registrado una ocupación hotelera media superior al 88% durante la pasada Semana Santa, según datos de la patronal Hosbec. Destinos como Valencia ciudad, que ha alcanzado un 97,2% de ocupación, Benidorm (rozando el 90%) y Peñíscola (superando el 85%) han sido los más demandados. Este aumento drástico de la población se concentra principalmente en la costa, pero también en pequeñas localidades de interior. Municipios como Peníscola, Calp o Gandía multiplican sus residentes entre 5 y 10 veces, mientras que pueblos como Vallanca, en el Rincón de Ademuz, llegan a quintuplicar su población censada actualmente en 137 habitantes. Su alcaldesa, Ruth Sánchez, explica cómo este cambio pone a prueba los servicios. "La mayor problemática es la recogida de basura", admite, junto a la necesidad de garantizar el suministro de agua y luz y gestionar la saturación del aparcamiento. Para afrontarlo, el consistorio se centra en la "previsión inicial de que los recursos estén a punto". Sin embargo, la llegada de visitantes, en su mayoría descendientes del municipio con segundas residencias, no genera rechazo. Al contrario, supone un revulsivo económico: "Es revitalizador para quien gestiona el negocio", asegura Sánchez, refiriéndose al bar, los alojamientos rurales o la farmacia, un servicio que considera "primordial". El turismo en Vallanca no es masivo, sino de personas "comprometidas con el entorno", lo que evita las quejas vecinales habituales en otros lugares. "Aquí todos nos conocemos y es el momento de compartir", comenta la alcaldesa, aunque reconoce que el principal inconveniente es el aparcamiento por la orografía del pueblo. Como aliciente, la alcaldesa invita a visitar el pueblo para unas fiestas muy especiales que se celebran cada siete años. Este año, las fiestas declaradas de interés turístico autonómico tendrán lugar del 16 al 26 de septiembre.
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