Cope Zaragoza
La misión Artemis 2 ha alcanzado un éxito rotundo al completar su máxima aproximación a la Luna, regalando a la humanidad unas imágenes de su cara oculta de forma clara y detallada. Tras superar el hito del Apolo 13 al alcanzar los 406.776 kilómetros de distancia de nuestro planeta, la nave Orión ha iniciado su viaje de regreso a casa, un acontecimiento seguido con especial atención desde Sevilla. La Escuela Técnica Superior de Ingeniería (ETSI) de la Universidad de Sevilla ha jugado un papel fundamental en esta gesta, al ser seleccionada por la NASA como la única sede española de seguimiento de la misión. Desde una plataforma de 2,5 metros de altura instalada en la cubierta de la ETSI, un equipo liderado por el profesor Rafael Vázquez Valenzuela ha rastreado la trayectoria de la nave. “Nosotros a lo que contribuimos es a determinar la órbita, la trayectoria que sigue la nave espacial Orión con mayor precisión”, ha explicado el propio Vázquez. Sevilla se ha convertido así en una de las 34 sedes de seguimiento que la NASA ha distribuido por todo el mundo para garantizar el éxito de la misión. El sistema de seguimiento, que cuenta con una antena de alta tecnología, ha funcionado de forma autónoma, apuntando automáticamente hacia la nave para recoger y procesar datos cruciales en tiempo real. Aunque el personal no ha necesitado intervenir en el apuntado, el equipo ha estado pendiente en todo momento de la recepción y el procesamiento de la información. “La antena funciona de forma autónoma, sigue la misión, se van grabando los datos, se van procesando, y esos datos procesados es lo que quiere la NASA de nosotros”, ha detallado el profesor. Esta colaboración no solo ha sido vital para la agencia espacial estadounidense, sino que también representa un gran valor para la institución sevillana. Según ha confirmado Vázquez, la experiencia y los datos recopilados se quedan en la universidad para impulsar la investigación y, sobre todo, para la formación de los estudiantes del nuevo máster en Operación de Sistemas Espaciales, que ha comenzado a impartirse este mismo curso. El regreso del ser humano a la Luna después de 52 años es, en palabras de Rafael Vázquez, “un gran hito para la humanidad”. Sin embargo, el profesor subraya que no se trata de un final, sino de un nuevo principio en la exploración espacial. “Esto solo es el comienzo”, ha afirmado con contundencia. Este momento histórico marca el resurgir de la exploración lunar y abre la puerta a una nueva era que el experto califica como “apasionante”. Vázquez ha señalado que actualmente “vuelve a haber una carrera espacial con China, a ver quién llega primero a la Luna, a ver quién establece primero una base”. Este competitivo escenario, ha añadido, genera una gran expectación sobre los futuros acontecimientos. La elección de Sevilla como centro de seguimiento no ha sido casual, sino un reconocimiento a años de trabajo y experiencia. Es el resultado de una colaboración público-privada con la empresa Integrasis, experta en comunicaciones espaciales, y de la trayectoria de la universidad en el campo de las órbitas y la vigilancia espacial, un área en la que cuentan con una cátedra patrocinada por la empresa Indra. Con la vista puesta en el futuro, la ETSI de Sevilla ya sueña con los próximos capítulos de esta nueva odisea espacial. El equipo sevillano se ha mostrado dispuesto a seguir colaborando en misiones venideras, como Artemis 4, prevista para 2028 con un alunizaje incluido, y no descartan participar en futuras misiones a Marte: “sería un sueño”, ha confesado Vázquez. La emoción ha sido la tónica dominante durante toda la misión, especialmente al recibir las imágenes de la Luna. El profesor ha reconocido sentir “una gran emoción y una pequeña envidia de los astronautas que podían estarla viendo en vivo” al observar un paisaje lunar con una nitidez y unos colores nunca vistos. Las fotografías, con tonos azules y naranjas, han sorprendido a todo el mundo, incluidos los expertos. “Las imágenes a las que hemos tenido acceso normalmente no tienen esa vividez y esos detalles”, ha comentado, visiblemente emocionado. Más allá de los hitos técnicos, la misión Artemis 2 ha dejado también anécdotas para la historia, como una petición de matrimonio por parte de un miembro de la tripulación o el nombramiento de un cráter en honor a la esposa fallecida de otro de ellos. Estos gestos humanos convierten la misión en “memorable”.
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