Cope Zaragoza
Con motivo del Día Mundial del Párkinson, que se celebra este 11 de abril, los expertos ponen el foco sobre la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente, solo por detrás del Alzhéimer. Desde la Asociación Parkinson Alicante han destacado que, en contra de la creencia popular, la enfermedad afecta cada vez a más personas jóvenes y presenta una gran variedad de síntomas que a menudo son 'invisibles'. El párkinson es una enfermedad rodeada de 'etiquetas, de mitos, de estereotipos', según explica en Mediodía COPE Alicante Mar Quesada , trabajadora social de la asociación. La sociedad general 'todavía no la conoce lo suficiente', lo que lleva a asociarla casi exclusivamente al temblor. Sin embargo, la realidad de la enfermedad es mucho más compleja e incapacitante. Junto a los síntomas motores más conocidos, como la lentitud de movimiento, la rigidez o el temblor, existe un amplio abanico de síntomas no motores que 'generan un impacto quizá mucho más grande en la calidad de vida de la persona y de las personas familiares', afirma Ana Palazuelos, psicóloga de la Asociación Párkinson Alicante. Estos síntomas 'invisibles' incluyen desde trastornos de sueño y gastrointestinales hasta depresión, apatía o fatiga crónica. Uno de los mitos que los expertos se esfuerzan en desmontar es que el párkinson es una enfermedad de la vejez. "Cada vez tenemos muchas más personas jóvenes en nuestra asociación, que antes era muy infrecuente", señala Palazuelos. Aunque cerca de un 70% de los diagnósticos se producen a partir de los 65 años, existe un 30% de pacientes diagnosticado en la franja de 50 y 60 años y un número creciente de casos por debajo de esa edad. Este aumento en diagnósticos tempranos se debe, en parte, a un mayor conocimiento de la enfermedad que permite derivar antes a los pacientes al neurólogo. No obstante, el origen exacto del párkinson sigue siendo una incógnita. Se cree que en los pacientes más jóvenes podría haber un componente genético y también se investiga la influencia de factores ambientales, como la exposición a "pesticidas o contaminantes". El diagnóstico no siempre es sencillo. En ocasiones, la enfermedad debuta con síntomas como una depresión o un trastorno del sueño, lo que puede llevar al paciente a un recorrido por distintos especialistas hasta llegar al neurólogo, retrasando el diagnóstico definitivo. A día de hoy, el párkinson no tiene cura, pero existen múltiples tratamientos para mejorar la calidad de vida de los pacientes. Además de la terapia farmacológica con fármacos como la levodopa, hay opciones como las bombas de infusión continua o la estimulación cerebral profunda. El objetivo de estos tratamientos es controlar la sintomatología y los efectos de la medicación a largo plazo. Las expertas subrayan que el tratamiento no puede limitarse a la medicación. "La evolución de la enfermedad, si algo podemos modularla, es a través de la rehabilitación", indica Palazuelos. En este sentido, la labor de las asociaciones de pacientes es 'crucial', ya que ofrecen terapias no farmacológicas como fisioterapia, logopedia, terapia ocupacional o psicología que permiten al paciente adquirir un rol activo frente a la enfermedad. Más allá de las terapias, las asociaciones son una 'red de apoyo' fundamental. "El convivir con otras personas que padecen una enfermedad como la que tienes tú, con síntomas similares, el no sentirte solo, yo creo que ahí tenemos un papel muy importante", destaca Marques Ada. Este apoyo mutuo se extiende también a las familias, que encuentran un espacio para compartir experiencias y recibir información. Para seguir arrojando luz sobre la enfermedad, la Asociación Parkinson Alicante ha organizado una mesa redonda el próximo 28 de mayo en el Colegio de Médicos de Alicante. El evento contará con la presencia del doctor Diego Santos, un referente nacional en el estudio del párkinson. Toda la información sobre el acceso se publicará en la página web y en las redes sociales de la asociación.
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