COPE
La Semana Santa ha terminado, pero sus vestigios permanecen en las calles de Sevilla en forma de cera, un elemento que ahora, con la llegada de la lluvia, se convierte en un riesgo añadido. La cera acumulada en el pavimento, mezclada con agua, crea una peligrosa pátina resbaladiza que amenaza a peatones y vehículos. Mientras tanto, los equipos de Lipasam trabajan a contrarreloj en una operación de limpieza que se ha convertido en una carrera contra el tiempo y la meteorología. En declaraciones al programa ‘Herrera en COPE Más Sevilla’, el gerente de Lipasam, Manuel Torreglosa, ha explicado la magnitud de la tarea. La empresa municipal se ha fijado el objetivo de retirar toda la cera en un tiempo récord. "Este año queremos disminuirlo con la incorporación de más equipos y más personas, y creemos que podremos bajarlo como máximo en 15 días, es nuestra intención", ha asegurado Torreglosa. Para lograrlo, se ha desplegado un dispositivo sin precedentes. Un total de ocho equipos especializados recorren cada noche la ciudad, cinco de ellos de nueva incorporación. La misión es limpiar los 40 kilómetros lineales de calles cubiertos de cera, una distancia equivalente a "ir a Carmona y un poquito más", según describió el gerente. La limpieza se realiza con una técnica perfeccionada durante años por los propios operarios de Lipasam. Se utiliza agua fría a muy alta presión, hasta 400 bares, que es lanzada a través de unas campanas con toberas giratorias. Este sistema levanta la cera sin necesidad de productos químicos y, justo después, una barredora absorbe la mezcla para que no vuelva a adherirse al suelo. Este esfuerzo se debe a que la de 2026 ha sido una Semana Santa plena, la primera en mucho tiempo en la que todas las hermandades han podido realizar su estación de penitencia. Esto, sumado al récord en el número de nazarenos y, por tanto, de cirios, ha provocado que sea "un año especialmente productivo de cera", en palabras de Torreglosa. Más allá de la limpieza, la cera representa un serio peligro para la seguridad vial. El experto en movilidad, Antonio Sánchez, también en los micrófonos de COPE, ha advertido de que la cera adherida al asfalto "crea una superficie lisa y resbaladiza que reduce drásticamente la adherencia de los neumáticos, similar al efecto del aceite o el hielo". Los motoristas, ciclistas y usuarios de patinetes son los más vulnerables a este fenómeno. La pérdida de control puede ser inmediata, especialmente al frenar o girar. Sin embargo, Sánchez señala que el riesgo afecta a todos, desde los peatones, con peligro de caídas y lesiones en caderas o rodillas, hasta los turismos, que pueden sufrir deslizamientos. La situación se agrava con la lluvia. "Las primeras gotas, si tenemos el aceite, tenemos la grasa, tenemos el polvillo, más esas gotitas de acera, es que tenemos un combo perfecto" para que se produzca un accidente, ha alertado el experto. Esta mezcla convierte el pavimento en una pista de patinaje impredecible. Sánchez ha lamentado la falta de campañas de concienciación, que considera "prácticamente nulas", y ha subrayado la importancia de la formación vial para saber cómo actuar en estas superficies. Además, ha recordado que ya existen casos de responsabilidad legal en los que la administración o la empresa de limpieza han sido condenadas a indemnizar por accidentes graves causados por la cera.
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