Cope Zaragoza
La Asociación Profesional de Obradoiros Artesáns da Mariña ha puesto en marcha -con motivo de la celebración de los Días Europeos de la Artesanía- una iniciativa para acercar los oficios a la gente con la esperanza de que no se extingan. Se trata de una serie de talleres sobre oficios artesanos que se llevan a muchas localidades de la comunidad gallega, entre ellas Ribadeo o Mondoñedo, en la provincia de Lugo. El presidente de los artesanos, Marcelo Skapinakis, subraya que la idea es ir más allá de la venta del objeto final, mostrando "el cómo se hace" para despertar el interés y fomentar posibles salidas laborales entre los jóvenes. Esta labor de divulgación busca también reclutar nuevos talentos para profesiones que, a pesar de estar desapareciendo, mantienen una fuerte demanda. "Hay muchos oficios que sí que están con sus últimos, hablemos de cuchillería, hablemos de cestería, hablemos de alfarería", lamenta Skapinakis. Destaca el caso de los cuchilleros de Riotorto, que "tienen pedidos por varios años", como un claro ejemplo de nicho de mercado. Frente a la producción masiva, Skapinakis defiende que "hay gente que sí que elige, que elige lo artesano y elige el objeto único". Por ello, la asociación se enfoca en dar a conocer los oficios de la zona y orientar sobre las escuelas de artes y oficios existentes. El objetivo final, en palabras del presidente, es lograr "que la gente se quede enamorada de la artesanía". La acogida de los talleres que se organizan en La Mariña Lucense, en Ribadeo y Mondoñedo, ha sido "increíble". Para el de Ribadeo, que arranca este miércoles en el Fuerte de San Damián, ya no quedan plazas libres. Ahí se impartirán doce talleres de disciplinas como cerámica, cuero, textil y títeres. Algunos cursos, como el de Kintsugi o el de decoración con engobe, cosechan gran éxito y cada vez que se organizan agotan todas las plazas, queda incluso gente en lista de espera. El Kintsugi, la técnica japonesa de reparar cerámica con oro, es una de las propuestas con más auge por su potente filosofía. Skapinakis lo describe como un "concepto de vida muy lindo", ya que la técnica muestra la cicatriz en lugar de ocultarla. Según este arte, la pieza reparada "no es que quede más fea, sino que queda aún más hermosa, porque tiene más experiencia". Dado que la técnica tradicional del Kintsugi requiere unos seis meses de secado y emplea una laca "carísima y muy tóxica", los talleres ofrecen una adaptación moderna. Se utilizan resinas y materiales más económicos, como la mica, para que los participantes puedan comprender el concepto y llevarse su pieza acabada en el mismo día. Iniciativas como las que se desarrollan con motivo de los Días Europeos de la Artesanía acercan estos trabajos manuales al público general, buscan despertar vocaciones y poner en valor su importancia. Preservar este tipo de oficios tradicionales no solo protege la identidad cultural, sino que también abre oportunidades laborales en un mercado que valora lo único y lo hecho a mano.
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