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Lo que por años se percibía como una relación inquebrantable entre abuela y nieto , parece haberse torcido en los últimos años por la desconfianza y el dolor. Así lo revela el historiador Hugo Vickers en su libro 'Queen Elizabeth II: A Personal History', donde brinda nuevas revelaciones sobre la relación entre la difunta Reina Isabel II y su nieto, el Príncipe Harry . Según el autor, la Reina estaba «profundamente dolida por los ataques de su nieto», sobre todo tras la mediática entrevista que Harry y Meghan Markle concedieron a Oprah Winfrey en 2021. Fue justo a raíz de ese suceso que la monacar cambió su actitud con él. Tal y como revela Vickers, cada vez que el duque de Sussex la llamaba, «pedía a su dama de compañía que estuviera con ella» durante la conversación. Según el autor, la Reina evitaba cualquier tipo de conversación privada con su nieto e incluso, se limitaba a darle respuestas breves de «sí» y «no» como una forma de «intentar protegerse» ante la creciente exposición mediática. Además, el libro no solo describe una estrategia de precaución, sino un profundo impacto emocional. Según Vickers, un amigo cercano de la familia asegura que «no se puede subestimar el dolor que los Sussex causaron a la Reina en los últimos años de su vida». Ese malestar se habría reflejado también en momentos clave. Durante el Jubileo de Platino en 2022, Isabel II se negó a reunirse a solas con Harry y Meghan cuando le presentaron a su bisnieta, Lilibet Diana. De acuerdo con el autor, la reina «exigió que la visita tuviera lugar en presencia de su dama de compañía» y dejó claras sus condiciones: nada de fotógrafos. «Es un asunto familiar y debe permanecer en familia», habría dicho, consciente —según el entorno— de que cualquier imagen podría acabar en medios o plataformas como Netflix. Las fricciones no comenzaron con la entrevista de Oprah. Según la biografía, la Reina ya había mostrado ciertas reservas en el pasado, incluso antes de la boda de Harry con Meghan Markle en 2018. Vickers asegura que Isabel II llegó a aconsejar a su nieto que no se precipitara en su relación: «Le sugirió esperar un año antes de casarse con Meghan». Una recomendación que finalmente no fue escuchada. El libro también recoge episodios de tensión en la vida cotidiana, como un supuesto incidente en Frogmore Cottage, donde Meghan habría sido «descortés» con un miembro del personal, algo que habría provocado el enfado de la reina. Así, estas nuevas revelaciones dibujan un escenario muy distinto al que durante años se proyectó públicamente: una relación marcada por el cariño en sus inicios, pero que terminó envuelta en distancia, cautela y, sobre todo, un profundo desencanto.
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