Cope Zaragoza
Miguel Ángel Ballesteros, exdirector del Departamento de Seguridad Nacional, ha analizado en el programa 'El Cascabel' de TRECE la escalada de tensión entre Estados Unidos e Irán. A pocas horas de que finalice el ultimátum de Donald Trump, Ballesteros considera que el presidente estadounidense no busca una guerra, sino un acuerdo de mínimos para una "salida honrosa". Su objetivo, según el experto, es forzar una negociación para [parar la guerra. Durante su intervención con el periodista José Luis Pérez, Ballesteros ha descrito cuatro posibles escenarios. El primero, y el ideal, sería que Irán y Estados Unidos hayan llegado a un “acuerdo de mínimos para negociar”, lo que detendría el ataque y reabriría temporalmente el estrecho de Ormuz. El segundo escenario, que Ballesteros considera “el más probable”, es que Trump anuncie que las negociaciones están en marcha y, aunque no haya un acuerdo cerrado, vale la pena aplazar el ataque para dar una oportunidad a la paz. “Veo que estamos cerca, de hecho, las últimas informaciones de la Casablanca apuntan, sugieren algo de este tipo”, ha señalado el exdirector de Seguridad Nacional. Los dos escenarios restantes son más pesimistas. El tercero implicaría que, ante la negativa de Irán a negociar, Trump lance todo el potencial de su arsenal. El cuarto, y peor escenario, sería un ataque masivo contra las infraestructuras críticas de Irán. El experto ha comparado la situación con la táctica negociadora de Trump en otros ámbitos: “Te pongo aranceles del 100 % y luego te los voy a dejar en el 15, y nos vamos a quedar los dos contentos”. Para Ballesteros, las amenazas de destruir una civilización son parte de esa estrategia. “Acabar con una civilización es imposible, eso es una, es una hipérbole de las que suele utilizar el presidente el presidente Trump”, ha afirmado. Pese a la retórica, la situación en el terreno es grave. Estados Unidos ya está bombardeando la estratégica isla de Kharg, desde donde sale el 90 % del suministro energético de Irán, lo que demuestra la seriedad de la amenaza militar mientras se exploran vías diplomáticas. Cuestionado sobre si atacar infraestructuras clave constituye un crimen de guerra, Ballesteros ha sido claro. Atacar infraestructuras críticas civiles, como una central eléctrica que abastece a una ciudad, “es ilegal” de acuerdo con los Convenios de Ginebra. Solo se justifica si dicha infraestructura da apoyo directo a una estructura militar. Sin embargo, el exdirector del DSN ha lamentado la fragilidad del derecho internacional actual. Ha recordado que desde 2022, “todas las guerras están saltando los Convenios de Ginebra”. “Teníamos ya al menos unas bases mínimas que regulaban la guerra, pero se han se han caído todas, desgraciadamente”, ha concluido, calificando la situación como “desastrosa para la humanidad”.
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