Diario CÓRDOBA
Antaño era habitual contemplar, incluso a los propios médicos, fumando en consultas y hospitales; así mismo, nada tenía de extraño ver el humo del tabaco señoreando tranvías y autobuses o nublando en un cine la proyección de la película. Tesitura que hoy nos parece inconcebible, pues nadie duda ya de los efectos perniciosos del tabaco sobre la salud, efecto del que tampoco se libran, muy en contra de su voluntad, los fumadores pasivos.
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