Faro de Vigo
Ser "el hijo de" siempre alimenta la sospecha. ¿Estará donde está por sus virtudes y capacidades o porque su padre es quien es? Ocurre en todos los ámbitos laborales imaginables, por descontado también en el fútbol. La duda sonaba razonable en el verano de 2024, cuando Simeone decidió hacerle un hueco en la plantilla del Atlético al tercero de sus hijos. Giuliano venía de una cesión a medio gas en el Alavés, condicionada por una fractura de peroné que limitó su participación a apenas 720 minutos. Un bagaje que no parecía suficiente para quedarse en el Metropolitano.
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