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Un amuleto desvela al dueño de la biblioteca prohibida de Barcarrota | Collector
Un amuleto desvela al dueño de la biblioteca prohibida de Barcarrota
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Un amuleto desvela al dueño de la biblioteca prohibida de Barcarrota

Una reciente investigación del filólogo Pedro Martín Baños ha resuelto el misterio que durante décadas ha rodeado a la biblioteca oculta de Barcarrota (Badajoz). El estudio identifica sin lugar a dudas a su propietario: el hidalgo portugués Fernão Brandão, un hombre perseguido por la Inquisición en su país por impío y "sodomita" que se exilió en Castilla. El hallazgo de los libros se produjo por azar en 1992, cuando una pareja encontró un fardo con diez volúmenes del siglo XVI y un manuscrito emparedado en el desván de su casa. El investigador ha presentado sus conclusiones en la monografía La biblioteca oculta de Barcarrota y el hidalgo portugués Fernão Brandão, un trabajo de casi tres años. Para Martín Baños, se trata de "una de las investigaciones más novelescas en las que yo me he involucrado, porque tenemos muchos ingredientes, una biblioteca oculta, unos libros en parte misteriosos, desde luego, prohibidos, censurados por la Inquisición". La pieza central que permitió identificar al dueño de los libros fue un pequeño amuleto de papel circular hallado junto a los volúmenes. Dicho amuleto estaba dedicado a Fernão Brandão y fechado en Roma en 1551. Según Martín Baños, este objeto es "la clave de todo, porque en él aparece el nombre de este portugués". La hipótesis se refuerza con documentación inquisitorial inédita encontrada en archivos de Lisboa y Évora. Los documentos de la Inquisición de Évora revelan varias denuncias contra Brandão entre 1547 y 1549. Se le acusaba de impiedad e irreligiosidad por comer carne en días prohibidos, no ir a misa o blasfemar, así como de practicar la sodomía. Este último dato es crucial, ya que uno de los libros encontrados es La Cazzaria, un diálogo de carácter abiertamente homosexual que circulaba de forma clandestina. Para el autor del estudio, estos hallazgos demuestran que "las piezas encajan bastante bien". La investigación sostiene que Brandão tuvo que abandonar Portugal y se estableció en Barcarrota, una localidad fronteriza que le permitía gestionar su patrimonio mientras se ocultaba. "Barcarrota era un lugar que le permitía estar cerca de sus posesiones, a unos 80 o 90 kilómetros", explica Martín Baños. La colección emparedada tiene un valor bibliográfico incalculable. La joya de la corona es una edición desconocida de 1554 del Lazarillo de Tormes, impresa en Medina del Campo, que según los especialistas es la más cercana al original perdido. En su momento, este hallazgo "revolucionó el panorama" de los estudios sobre esta obra cumbre de la literatura española. El motivo para esconder la biblioteca fue, según la investigación, la publicación del Índice de libros prohibidos del inquisidor Fernando de Valdés en 1559. A partir de entonces, "los posedores de esos libros se dan cuenta de que en casa tienen un libro comprometido". El miedo a las consecuencias llevó a Brandão a emparedar su tesoro, una "cápsula del tiempo" que, según el filólogo, permite ver la censura de la época "en toda su crudeza". Todo este patrimonio se conserva actualmente en la caja fuerte de la Biblioteca de Extremadura, en Badajoz. La historia ha despertado tanto interés que ya hay conversaciones para producir un documental. Como señala el autor, "es una historia muy visual, muy narrativa, tiene elementos, como he dicho antes, novelescos", y un personaje fascinante que aún puede desvelar más secretos. Pedro Martín Baños presenta su libro 'La Biblioteca oculta de Barcarrota' este jueves, a las 20 horas, en el Centro Cultural San Antonio.

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