La Opinión de Málaga
La ansiedad de los padres ante el impacto de las redes sociales en la salud mental infantil ha empujado a gobiernos e institutos a imponer prohibiciones drásticas. Sin embargo, la evidencia psicológica y tecnológica demuestra que el camino más seguro no pasa por apagar internet, sino por enseñar a navegar en él.
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