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Un ganadero de Valladolid denuncia su indefensión ante una industria que baja precios mientras sus costes de producción no paran de subir: "Indefensión" | Collector
Un ganadero de Valladolid denuncia su indefensión ante una industria que baja precios mientras sus costes de producción no paran de subir:
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Un ganadero de Valladolid denuncia su indefensión ante una industria que baja precios mientras sus costes de producción no paran de subir: "Indefensión"

El sector lácteo en Castilla y León atraviesa una continua reducción en el número de explotaciones, que en 2024 se ha situado por debajo de las 700. El último golpe es la presión de la industria para aplicar un recorte del 14 % en el precio de la leche, bajándolo de 0,52 a 0,45 euros el litro. "Es el precio que ellos te dicen, y si quieres, bien, y si no, también", lamenta Álvaro Martínez, ganadero de Monasterio de Vega (Valladolid). Esta bajada de precios crea un "cóctel molotov", ya que los costes de producción se han disparado, especialmente el gasoil y los abonos. Álvaro Martínez, quien a sus 45 años lleva toda la vida en el sector, explica que, tras realizar "inversiones muy fuertes con precios muy malos", esta nueva situación hace inviables las granjas. Advierte de que las consecuencias pueden ser drásticas: "A la vuelta de 2 o 3 meses, pues la leche va a escasear bastante". La sensación de indefensión es absoluta. El ganadero vallisoletano afirma que no tienen "ninguna" herramienta para protegerse, ya que la industria tiene la sartén por el mango en la negociación. Ni siquiera la pertenencia a cooperativas garantiza un precio mejor. Señala que con los 0,52 euros por litro ya andaban "muy justos" por la reciente subida de costes. La crisis está acelerando también la despoblación del campo. "Antes en la comarca había bastantes ganaderos, y ahora mismo, pues, vamos quedando 4 contados", asegura Martínez. La falta de relevo generacional es una evidencia, ya que los jóvenes no ven atractivo el sector. El motivo es doble: la baja rentabilidad y un trabajo considerado "muy esclavo", a pesar de las mejoras tecnológicas. Ante este panorama, los ganaderos se sienten abandonados por las administraciones públicas. "No nos sentimos amparados", sentencia Martínez, que reclama "una mediación entre la industria y el ganadero real". Denuncia, además, que no se está cumpliendo la Ley de la Cadena Alimentaria y cree que un técnico debería mediar para fijar un precio acorde a los costes de producción. Martínez también hace autocrítica y reconoce que parte del problema reside en la falta de unidad del propio sector. "Si los ganaderos fuéramos todos a una, sería una solución", admite. A pesar de las pocas perspectivas de mejora a corto plazo, no ve otra opción que seguir adelante: "Tendremos que seguir. ¿Qué remedio?".

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