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Sarah Ferguson, cuatro meses después de su 'desaparición': nerviosa, con tres móviles y con antiguos amantes octogenarios | Collector
Sarah Ferguson, cuatro meses después de su 'desaparición': nerviosa, con tres móviles y con antiguos amantes octogenarios
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Sarah Ferguson, cuatro meses después de su 'desaparición': nerviosa, con tres móviles y con antiguos amantes octogenarios

¿Dónde está 'Fergie'? Esta es la pregunta que se hace buena parte de los seguidores de la Familia Real inglesa, desconcertados por el paradero desconocido de Sarah Ferguson . No se la ha visto en cuatro meses y los rumores crecen: dicen que está muy nerviosa, que no tiene dinero, que viaja con tres móviles para evitar que la localicen y hasta que se aloja en la casa de un conde de 88 años que en tiempos fue su amante. ¿Dónde se ha escondido la madre de las princesas Beatriz y Eugenia ? ¿Qué ha sido de la exduquesa de York tras las últimas revelaciones sobre su implicación en el caso Epstein? ¿De verdad está preparando Sarah Ferguson un 'comeback' a su altura? ¿De qué vive? Muchos interrogantes en torno a una figura que hasta no hace mucho disfrutaba reclamando la atención y que actualmente vive casi como una fugitiva. La última aparición ‹oficial' de la exmujer del expríncipe Andrés se remonta a un ya lejano 12 de diciembre de 2025, cuando asistió casi de incógnito al bautizo privado de su nieta Athena, la segunda hija de la princesa Beatriz, en Londres. Desde entonces, Sarah Ferguson se ha embarcado en lo que la columnista Alison Boshoff ha descrito con cierta malicia como una «gira secreta mundial de alojamiento». Porque la realidad es que Fergie vive escondida y, según ha informado 'Mail on Sunday', alternando estancias en establecimientos muy privados con «una sucesión de amigos discretos y adinerados, manteniendo el contacto con varios conocidos cercanos a través de FaceTime». Este medio dice que pasó un mes en una clínica en Suiza, luego fue vista en los Emiratos Árabes Unidos y después en un hotel en Irlanda. Pero no hay constancia gráfica de todo ello. Quienes aún mantienen contacto con la antigua duquesa de York señalan que se está descuidando y parece abandonada. «Ya no se tiñe las raíces ni se inyecta bótox», reveló una fuente cercaba al tabloide con una mueca. «Está muy alejada de la vida pública. Está extremadamente nerviosa», añadía. Tanto es así que, según la misma versión, usa tres teléfonos móviles por miedo a ser rastreada y descubierta. «Está convencida de que mucha gente quiere hacerle daño», afirma la fuente. En todo este tiempo, Sarah Ferguson también ha decidido alejarse de su familia, y más concretamente de sus hijas, Beatriz y Eugenia, aunque aseguran que mantiene el contacto telefónico con ambas. Seguramente, la princesas no se sienten demasiado cómodas teniendo a sus padres, caídos en desgracia, demasiado cerca. Las consecuencias también han sido nefastas para ellas, apartadas de la tradicional misa de Pascua y también excluidas de la lista de asistentes reales al próximo Royal Ascot. 'Mail on Sunday' cuenta que Sarah Ferguson no está bien. Siempre fue conocida por un optimismo que en ocasiones limitaba con el histrionismo, pero ya no es ni una sombra de aquello. «No para de repetir: '¿Cómo voy a salir de esta?'. Se queja mucho de estar sin blanca. Sus amigos bromean diciendo que no les sorprendería verla vendiendo sus bolsos viejos en Vinted», destacan sus próximos. ¿A quién puede recurrir Sarah Ferguson en busca de ayuda? No hay muchos, pues ahora mismo nadie desea ver relacionado su nombre con alguien que ha tenido un vínculo tan arraigado con un hombre como Jeffrey Epstein, de quien se agotan los calificativos. Algo muy duro para una Fergie que en tiempos se codeó con gente como Elton John, Richard Branson, Demi Moore o Robbie Williams. Una fuente indicó el mes pasado que se escondía en la casa de su antiguo amante Paddy McNally, de 88 años, en Wiltshire. Es un expiloto 22 años mayor que ella con quien salió antes de casarse con Andrés y con quien siempre ha mantenido una estrecha relación. Pero otro amigo ha contado que actualmente se aloja en una especie de castillo donde al parecer un conde italiano cuida de ella con ternura. 'Mail on Sunday' ha indagado y ha sugerido que podría tratarse del conde Gaddo della Gherardesca, de 86 años, otro acaudalado exnovio que posee una enorme finca familiar en la Toscana.

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