Collector
Jordi Mollà destapa su alma aragonesa y vaticina un nuevo renacimiento para Aragón | Collector
Jordi Mollà destapa su alma aragonesa y vaticina un nuevo renacimiento para Aragón
Cope Zaragoza

Jordi Mollà destapa su alma aragonesa y vaticina un nuevo renacimiento para Aragón

El conocido actor y artista Jordi Mollà ha desvelado su faceta más íntima y su profunda conexión con Aragón en una nueva exposición que acaba de presentar en el Museo de Huesca bajo el título "Antonio Teresa Aragón".  Mollà ha explicado que su vínculo con la región se extiende por más de tres décadas. Esta relación duradera, marcada por vivencias personales significativas, es el pilar sobre el que se construye una muestra concebida y pintada específicamente para este espacio, con cada obra seleccionada y curada personalmente por él. La exposición se articula en tres grandes ejes temáticos que funcionan como una declaración de amor y respeto a la tierra aragonesa. La primera parte es un homenaje a su familia en Aragón, con un foco especial en su hermano Antonio y su cuñada Teresa, representando sus raíces y su anclaje personal en la comunidad. Este bloque íntimo establece el tono cercano y emocional que recorre toda la muestra, evidenciando que la inspiración de Mollà nace de sus afectos más profundos y de su historia familiar en la región. El segundo eje de la exposición se adentra en lo que el propio artista describe como una visión profética sobre el futuro de la región. Mollà se muestra convencido de que "Aragón está a punto de entrar en un nuevo renacimiento". Esta convicción, optimista y firme, la expresa con una rotundidad que busca contagiar al visitante. Para él, es un momento ineludible en la historia de la comunidad: "Tiene que ser así. Aragón, le toca a Aragón". Esta sección refleja una esperanza vibrante en el potencial cultural y social de la tierra que lo ha acogido. Finalmente, la tercera parte de la muestra rinde tributo al carácter resiliente del pueblo aragonés. A través de una serie de obras que simbolizan unas "pisadas sobre un territorio difícil", Mollà explora la capacidad de la gente de Aragón para seguir adelante "pase lo que pase". Esta sección es un reconocimiento a la tenacidad y el talento innato del aragonés para superar las adversidades, una cualidad que el artista admira profundamente y que ha querido plasmar como cierre conceptual de su discurso expositivo. Jordi Mollà también ha reflexionado sobre su proceso creativo y su identidad artística. Ha confesado que, aunque para mucha gente su faceta de pintor era desconocida, él nunca tuvo prisa por revelarla. "Yo tampoco quería que se supiera, porque ya se sabrá, y ya sabía que se iba a saber, que era una cuestión de tiempo", ha comentado antes de declararse, sin rodeos, un "artista completo", un hecho del que, según él, ya no tiene "escapatoria". Su experiencia como actor ha moldeado decisivamente su forma de concebir la pintura. Mollà trabaja para el público, una filosofía que le lleva a adaptar su arte a la geografía y a la sensibilidad del espectador. "Los artistas, muchas veces, pintan lo que les da la gana, y no tienen en cuenta a quién lo va a mirar", ha señalado. Para él, la conexión es fundamental y se produce cuando la obra interpela directamente a quien la observa. "Un cuadro es al final quien mira a un espectador, y no al revés", ha sentenciado. Si esa comunión ocurre, la obra cobra todo su sentido. La exposición está llena de piezas con una fuerte carga simbólica y personal y puede visitarse hasta el 14 de junio. Destaca una obra titulada "Oda a los trabajadores e intelectuales de Aragón", un tributo que se extiende desde figuras universales como Luis Buñuel hasta su propio hermano, a quien describe como un "grandísimo intelectual y un grandísimo trabajador". En este contexto, Mollà ha recordado con cariño su relación con otro genio aragonés, Carlos Saura, quien le ofreció hasta tres películas que nunca pudieron concretarse, incluyendo un papel como Dalí. Otras piezas refuerzan el carácter familiar de la muestra, como "60 + 30 = Aragón", que representa los 60 años de su hermano y sus 30 años de matrimonio. También una cruz que "explota de luz" con chorros de pintura, en la que los nombres de su hermano y su cuñada, Antonio y Teresa, se fusionan en un palíndromo pictórico, "Antoniedesa". Para Mollà, este cruce de nombres simboliza la fuerza de una unión duradera, un concepto que le resulta "pictóricamente superinteresante". Este conjunto de obras, según el artista, son "Aragón en estado puro", pero también un guiño a la historia compartida de la Corona de Aragón con Cataluña y Valencia.

Go to News Site