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La Semana Santa de Sevilla ha dejado una de esas imágenes que trascienden lo anecdótico: el reencuentro público entre Isa Pantoja y su madrina, María del Monte. Dos décadas después de su última estampa cotidiana juntas, madrina y ahijada vuelven a coincidir fuera de un plató, esta vez en un entorno mucho más íntimo y significativo. Ambas fueron fotografiadas compartiendo balcón en el Hotel Querencia mientras contemplaban los pasos del Miércoles Santo, en una escena que, más allá de lo visual, refleja una conexión que nunca ha desaparecido del todo. Pero hubo un detalle que no pasó desapercibido: la actitud de María del Monte con el hijo mayor de Isa, con quien se mostró especialmente cariñosa, en una imagen que muchos han interpretado como algo más que cercanía. Como un gesto que recuerda a una figura de abuela. El momento en el que se produce este acercamiento no es casual. Llega justo cuando la familia Pantoja vuelve a estar en el foco mediático tras la reciente reconciliación entre Kiko Rivera e Isabel Pantoja. En ese contexto, la posición de Isa vuelve a quedar en evidencia: distanciada de su madre y fuera de ese nuevo acercamiento familiar. Sin embargo, estas imágenes dejan claro que no está sola. Desde el programa 'El tiempo justo', Luis Pliego, director de la revista Lecturas, explicaba el simbolismo de la portada: «A la hora de poner en portada pensamos en la importancia de poner a Albertito, que tuviese una abuela en Semana Santa». Una frase que resume perfectamente el trasfondo emocional del encuentro. Por su parte, Irene Rosales también reaccionaba en el mismo espacio televisivo: «Me alegro mucho por Isa… Me encanta ver estas imágenes. A pesar del tiempo, se está mostrando que siguen siendo familia». La relación entre Isa y María del Monte viene de lejos. Fue la propia cantante quien, en los años 90, animó a Isabel Pantoja a dar el paso de adoptar. Desde entonces, asumió un rol clave en la vida de la pequeña, convirtiéndose en su madrina y en una figura constante durante su infancia. Isa creció llamándola «nana», en una dinámica familiar que durante años funcionó con naturalidad. Sin embargo, la abrupta ruptura entre María e Isabel marcó un antes y un después. La separación fue tan tajante que Isa dejó de verla siendo apenas una niña. «Yo me despedí de María de una manera curiosa… pregunté por qué no se montaba la 'nana' y no la volví a ver», recordaba Isa en una entrevista, evidenciando el impacto que tuvo aquella distancia. A pesar de todo, el cariño nunca desapareció. María lo dejó claro en televisión: «Isa es una persona a la que quiero mucho y ella lo sabe. El cariño no muere, no se compra ni se vende, y permanece por los siglos de los siglos», dijo en 'Sábado Deluxe'. El primer acercamiento público tras años de silencio llegó en 2022, también en televisión. Fue en 'Sábado Deluxe', donde María sorprendió a Isa en directo. Aquel abrazo, cargado de emoción, marcó el inicio de una nueva etapa. «Sabes lo importante que eres para mí, pero este no es el lugar para hacerlo», le susurró María en ese momento, dejando claro que su relación iba mucho más allá del espectáculo mediático. Desde entonces, ambas han optado por una relación discreta, lejos de los focos. Isa lo confirmaba en Lecturas: «La única persona con la que yo tengo algún tipo de lazo familiar que me contactó cuando nació mi hijo es María del Monte… Me hizo ilusión». Un vínculo que ahora vuelve a materializarse en imágenes que hablan por sí solas: cercanía, complicidad y una presencia constante en momentos clave de la vida de Isa. Tras la publicación de las imágenes, María del Monte no ha querido entrar en detalles, pero sí ha dejado mensajes contundentes ante los medios. «Yo sabéis que hay cosas de las que no voy a hablar… hemos vivido un momento precioso, pero nuestras cosas son nuestras», explicó, insistiendo en la necesidad de proteger su relación. Sin embargo, fue aún más clara al definir su vínculo con Isa: «Conmigo ha contado siempre. Sin lugar a duda. Pase lo que pase. Ella y yo, ella y yo, ella y yo. Y nadie más». Una frase que, en medio del complejo entramado familiar de los Pantoja, funciona casi como una declaración de intenciones. Mientras la relación con su madre sigue rota, Isa ha construido su propio núcleo. Su marido Asraf, sus hijos y la familia de este forman hoy su entorno más cercano. Pero a ese círculo se suma una figura clave: María del Monte. No como sustituta, sino como alguien que siempre ha estado, incluso en la distancia. Las imágenes de Sevilla no solo muestran un reencuentro. Muestran algo más profundo: que, a pesar del tiempo, de las rupturas y del ruido mediático, hay vínculos que no desaparecen. Solo esperan el momento de volver a hacerse visibles.
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