COPE
La tregua de dos semanas entre Estados Unidos e Irán ha provocado un giro drástico y positivo en los mercados. Tal y como ha analizado la experta en economía Victoria Ballesteros en 'Mediodía COPE' con Pilar García de la Granja, la noticia ha impulsado al Ibex 35 casi un 5%, superando los 18.000 puntos, mientras el barril de Brent se ha desplomado más de un 15% hasta los 95 dólares. A pesar de la drástica caída del crudo, los consumidores aún no lo han notado en las gasolineras. Ballesteros ha explicado que esto se debe a varios factores: "Cerca del 50% del precio que pagamos en los combustibles son impuestos". Además, el crudo es solo una parte del coste, al que hay que sumar la refinería, el transporte y los márgenes comerciales. Por último, ha recordado que "el combustible que tú vayas a echar hoy, la gasolinera lo compró hace días o semanas". Esta asimetría en los precios es lo que Manuel Pinto, analista de mercados de XTB, denomina el 'efecto cohete y pluma'. Según Pinto, la razón es que "se espera que haya más oferta de barriles y menos interrupciones, y eso hace caer los precios rápidamente". Sin embargo, ha añadido que "esa bajada no se traslada igual a la gasolina. Cuando sube el petróleo, la gasolina sube rápido, pero cuando baja, lo hace mucho más lentamente". La pregunta clave es cuándo se reflejará esta bajada en el bolsillo del consumidor. Según los cálculos teóricos expuestos por Ballesteros, "si esto sigue así, podríamos empezar a notar algo, en unas 2 o 3 semanas, y el efecto completo podría tardar 1 o 2 meses". Este escenario depende de que la tregua se mantenga y la tensión geopolítica no vuelva a escalar. Sin embargo, los analistas también manejan escenarios más pesimistas basados en precedentes. Manuel Pinto ha recordado lo que ocurrió con la guerra de Ucrania: "En 2022 vimos claramente cómo funciona el retraso entre el petróleo y gasolina. Desde el pico del petróleo hasta que la gasolina empezó a bajar, en esta ocasión pasaron cerca de 3 meses". Por tanto, según su análisis, "el consumidor puede tardar hasta 12 semanas en beneficiarse de una caída del crudo". A diferencia de la gasolina, la reacción de las bolsas ha sido inmediata. El Ibex 35 ha alcanzado los 18.120 puntos con una subida superior al 4%, una tendencia similar a la de otros índices europeos. Como ha señalado Pinto, "menos tensión geopolítica, energía más barata y menor presión sobre los tipos de interés son un cóctel muy positivo para las bolsas". Los principales beneficiados están siendo las empresas de turismo, los bancos y las ligadas a materias primas, mientras que las petroleras y las de energía registran pérdidas. Victoria Ballesteros ha subrayado el efecto dominó que tiene una bajada del crudo en toda la economía. "Si la energía o el carburante cuesta menos, producir y transportar, también es más barato", ha afirmado. Esto, a su vez, abarata el precio de productos y servicios, "de los pimientos, del café", ayudando a controlar la inflación y abriendo la puerta a que los bancos centrales puedan bajar los tipos de interés. A pesar del optimismo, Ballesteros ha advertido que "el mercado acepta la caída con cuidadito, no se fía del todo". La razón es que la bajada responde a una menor tensión geopolítica, no a un aumento de la oferta de petróleo o a una alternativa al estrecho de Ormuz. Los inversores son conscientes de que "si la tensión vuelve, la cosa se va a poner otra vez mal". Por ahora, los mercados viven un ajuste, con las bolsas al alza y el petróleo a la baja, aunque lejos de los 70 dólares por barril previos a la guerra.
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