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El pueblo gitano extremeño ha alzado la voz para exigir que se derriben las barreras estructurales que limitan sus oportunidades y se luche contra el antigitanismo “en todas sus formas”. Durante el acto del Día Internacional del Pueblo Gitano celebrado en la Asamblea de Extremadura, las organizaciones más representativas de la región han presentado un manifiesto consensuado. El documento, leído por Brigitte Salazar, de la Federación de Asociaciones del Pueblo Gitano de Extremadura, y Flora Muñoz, coordinadora de la Fundación Secretariado Gitano en la región, define el 8 de abril como una “fecha de memoria, reconocimiento y compromiso”. En él se recuerda que el pueblo gitano llegó a España hace 601 años, aportando la “riqueza de su cultura, sus oficios, su lengua y su forma de entender el mundo”. Brigitte Salazar ha subrayado la necesidad de ir más allá de los actos simbólicos. “No queremos ser únicamente recordados en las efemérides, ni mencionados en los discursos, queremos ser parte activa del presente, queremos construir el futuro”, ha puesto en valor. En esta línea, ha aseverado que “no bastan las declaraciones institucionales, es imprescindible transformar las palabras en hechos, los compromisos en políticas públicas y eficaces y la voluntad en recursos reales”. Por su parte, Flora Muñoz ha reclamado un futuro donde la igualdad “no sea una promesa, sino una realidad tangible” y ha añadido una reflexión contundente: “Donde nacer gitano o gitana no suponga partir en desventaja, donde la diversidad no sea tolerada, sino reconocida como una riqueza colectiva”. El manifiesto detalla una serie de exigencias concretas para avanzar hacia la plena ciudadanía. Entre ellas se incluye el derecho a una educación que “no segregue” y combata el abandono escolar “desde la comprensión y no desde el prejuicio”, así como el acceso a un empleo “digno y estable” y libre de discriminación. También se pide una financiación “justa, estable y continuada” para las entidades gitanas, un acceso a la salud “integral, accesible y respetuosa” y el derecho a una vivienda digna, poniendo fin al chabolismo y la segregación. El texto concluye con una afirmación rotunda: “No pedimos favores, exigimos derechos. Exigimos ser vistos, escuchados y respetados tal y como somos”. Según el manifiesto, superar el desconocimiento sobre el pueblo gitano “no es una opción, es una necesidad democrática”, ya que de él “nacen los prejuicios, el rechazo y la discriminación”. En el acto institucional ha participado también el alcalde de Mérida, Antonio Rodríguez Osuna, quien ha destacado la relevancia del “asociacionismo gitano” en la defensa de sus derechos y la promoción de su cultura. Osuna ha alertado sobre la “discriminación permanente que sufre el pueblo gitano” y ha reafirmado el compromiso de su gobierno como “un aliado con hechos, no sólo con palabras”. Además del acto en la Asamblea, la jornada ha incluido otros homenajes, como el tradicional lanzamiento de pétalos y encendido de velas en el Puente Romano de Mérida en memoria de las víctimas del Holocausto Gitano.
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