Diario de Noticias
Mientras el mundo suspiraba aliviado ante el anuncio de un alto el fuego de dos semanas entre EE.UU. e Irán, el Líbano contemplaba como la paz se detenía abruptamente en su frontera. Lo que en Washington e Islamabad se celebraba como un triunfo de la diplomacia "in extremis", en Beirut se traduce en el día más violento desde que estalló el conflicto. La tregua, al parecer, tiene una letra pequeña que se está escribiendo con sangre en los suburbios de la capital libanesa.
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