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Primero fue royal y después decidió descubrirse como artista. Y esto último es lo que más parece fascinar ahora a Carlota Casiraghi, quien tras publicar un ensayo literario, que presentó en Madrid, ahora da un paso más dentro de su personalidad multidisciplinar para convertirse en la musa de la fotógrafa Yana Rotner y pieza central de una exposición en París. Carlota Casiraghi nació como hija de Carolina de Mónaco y perdió a su padre a la tierna edad de cuatro años cuando Stefano volcó su lancha a 150 km/h. Ahora, con 39 años, ella es una mujer muy alejada de las convenciones de la vida royal y solo acude a eventos de representación cuando estos son inevitables. Su vida está ya en otra parte. Todavía está promocionando el lanzamiento de su primer libro, 'La fêlure', traducido al castellano como 'La grieta', donde reflexiona sobre pasado, presente y futuro. «Muchos escritores, incluso cuando escriben ficción, hablan de sus vulnerabilidades, intentan abordar ese tema de mil maneras diferentes, y precisamente por eso a veces es difícil dar con el clavo», contaba en una entrevista para RTL. Además, explica que «necesariamente revelemos nuestra esencia más íntima cuando narramos, en primera persona, las tragedias que nos han sucedido». Para ella, «eso no basta para hacer una historia y un buen libro». Inmersa en viajes y entrevistas para dar a conocer su obra, Carlota Casiraghi ha vuelto a ser noticia por su faceta artística. Y, de nuevo, ha vuelto a sorprender, pues ahora aparece como musa de la fotógrafa Yana Rotner, quien ha dicho de ella que «es como una cariátide del panteón griego». Desde el 16 de marzo, Carlota protagoniza la primera exposición individual de la moldava y se exhibe en la Galerie Odile Ouizeman de París. La hija de Carolina de Mónaco es el rostro de la serie ‹Charlotte', una exposición de 13 retratos con Carlota en el foco. «Me gusta capturar lo invisible», dice Yana Rotner sobre su obra en una entrevista para 'Point de vue'. «No filmo el momento preciso, sino el momento anterior o posterior. El silencio entre tomas», añade sobre unas fotos centradas en su grano único y su sutil desenfoque, que se centran en los ojos, la naturalidad o el perfil, revelándose íntimas y cautivadoras. La serie 'Charlotte' es una oportunidad para conocer más sobre esta singular colaboración entre una artista y la hija de la princesa Carolina de Hannover. «En mis retratos, elijo mujeres que son artistas, poetisas y creadoras. A menudo me veo reflejada en ellas. Elegí a Carlota Casiraghi porque encarna un equilibrio único entre profundidad intelectual, elegancia natural y fortaleza, como una cariátide del panteón griego», indica la fotógrafa en la entrevista concedida a la revista francesa. «A través de ella, quise transmitir el carácter único de su belleza, a la vez impactante y profunda. Creo que el trabajo que dedicó a escribir su libro la afectó profundamente. Pienso que nuestro encuentro también es resultado de mi técnica, que consiste en capturar fragmentos de mis sujetos, a menudo más cercanos a su esencia. Carlota percibió esto en mi trabajo», indica. El trabajo conjunto entre la fotógrafa de origen moldavo y la sobrina de Alberto de Mónaco se desarrolló de forma muy natural en una sesión de fotos que tuvo lugar en París, cerca de Les Invalides, en septiembre de 2025. «Era un día lluvioso, con una hermosa luz gris parisina», recuerda Yana Rotner.
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