COPE
El anuncio de un alto el fuego en Oriente Próximo ha provocado un efecto inmediato en la cotización del crudo. El precio del barril de Brent, referencia en Europa, se desplomó ayer más de un 13%, situándose en torno a los 95 dólares. Sin embargo, esta rápida bajada no se traduce en un alivio igual de rápido en los precios de la gasolina y el diésel. Este fenómeno, conocido por los economistas como el modelo de cohete y pluma, explica esta diferencia de tiempos. Cuando el petróleo sube, los precios del combustible despegan como un cohete, ya que los mercados de futuros anticipan las subidas antes de que el crudo físico, más caro, llegue a Europa, por lo que los conductores perciben incrementos casi inmediatos. En cambio, cuando el barril baja, el precio en el surtidor desciende lentamente, como una pluma. Según explica Eva Imedio, vicepresidenta de la Asociación de Estaciones de Servicio de Ciudad Real, esa rapidez financiera no siempre se traduce en un alivio inmediato en los precios de los combustibles. Aunque no existe una fecha exacta, los patrones históricos permiten hacer una estimación. "Si las cotizaciones se mantienen a la baja durante las próximas horas, es muy posible que a las 48 horas ya empecemos a ver cómo disminuyen los precios de la gasolina y del diésel en las gasolineras", señala Imedio. No obstante, para un descenso más estable, la clave será la estabilidad del alto el fuego a largo plazo. Si la tregua se mantiene y el petróleo continúa por debajo de los niveles del conflicto, el descenso podría empezar a reflejarse de forma moderada en las gasolineras españolas en una o dos semanas.
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