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Preocupación por el aumento de casos de 'autismo digital' en menores: "Los niños no saben interactuar sin una pantalla de por medio" | Collector
Preocupación por el aumento de casos de 'autismo digital' en menores:
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Preocupación por el aumento de casos de 'autismo digital' en menores: "Los niños no saben interactuar sin una pantalla de por medio"

La Sociedad Española de Neurología Pediátrica ha lanzado una voz de alarma ante el preocupante aumento de casos de autismo digital. En el programa ‘Ecclesia Al Día’ de TRECE, la presentadora Raquel Caldas ha abordado cómo la sustitución de estímulos naturales por los de las pantallas está provocando que cada vez más niños muestren síntomas similares al trastorno del espectro autista (TEA). Según los datos, los menores pasan una media de 11 horas semanales frente a dispositivos, lo que equivale a 25 días completos al año. Para analizar esta situación, el programa ha contado con Elena Arderius, psicóloga y profesora de la Universidad Francisco de Vitoria, quien ha explicado qué ocurre en el cerebro infantil. La experta aclara que, aunque no se debe confundir la causa del TEA —que tiene una base genética— con la apariencia de los síntomas, el problema es grave. "La pantalla lo que ofrece al niño son estímulos rápidos, intensos, constantes, atractivos", ha señalado Arderius, lo que provoca que "el cerebro se habitúe a ese nivel de hiperestimulación". Como resultado, estímulos de la vida real como "ver caras o escuchar voces más naturales" se vuelven "poco interesantes" para el cerebro del niño, ya que no generan la misma intensidad. Este fenómeno está directamente relacionado con la pérdida de interacción social que se observa en los menores afectados. Cuando los estímulos sociales se sustituyen por los digitales desde edades muy tempranas, el cerebro infantil sufre las consecuencias. Según Arderius, los profesionales se encuentran con que los niños "no saben interactuar, relacionarse con los demás, sin tener una pantalla de por medio". Esta falta de interacción provoca que áreas prefrontales del cerebro, claves para la atención, el control y las relaciones, "se queden atrofiadas". Este déficit no solo afecta a las habilidades sociales, sino también al desarrollo del lenguaje y a la capacidad de comunicar pensamientos y sentimientos. La interacción a través de una pantalla se basa en "movimientos mucho más automáticos", ha explicado la psicóloga, lo que "sustituye la relación humana afectiva y entre las personas". A pesar de la gravedad de los síntomas, Elena Arderius ha ofrecido un mensaje de esperanza, afirmando que el daño puede revertirse si se actúa con rapidez. "El cerebro es muy plástico, es muy flexible", ha comentado, por lo que en edades tempranas se está a tiempo de corregir la situación. La clave, según la experta, es "retirar o reducir las pantallas de manera responsable" y fomentar estímulos tradicionales como juegos o canciones en familia. Sin embargo, la psicóloga ha advertido sobre la importancia de no dejar pasar el tiempo, ya que la exposición prolongada consolida el problema. "Cuanto más tiempo esto se esté manteniendo, se consolida la conducta, se consolida el problema y es más difícil" de revertir, no solo por los cambios en el cerebro, sino porque se genera un "condicionamiento" que puede derivar en una mayor adicción y dependencia. Por su parte, el colaborador Julio Llorente ha añadido una reflexión sobre cómo las pantallas generan una falsa "ficción de una realidad disponible", sin resistencia, que choca con el mundo real y genera frustración. "La relación con los objetos condiciona nuestra relación con el resto de la realidad, y concretamente con las personas", ha concluido.

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