ABC
Hace algo menos de un mes, un grupo de mujeres con cáncer de mama se plantaba frente al Ministerio de Sanidad para entregar 65.000 firmas recogidas a través de Change.org que pedían adelantar las mamografías a los 40 años . Exigían también ser recibidas por el departamento de Mónica García para exponer la necesidad de que los programas de cribados abarquen a mujeres de menor edad, pues la enfermedad se presenta cada vez con más frecuencia entre ellas. Este jueves, el director general de Salud Pública, Pedro Gullón, ha recibido a María Varela, la impulsora de esta campaña que acumula ya 86.700 firmas, y aunque ha prometido estudiar cuántas mujeres jóvenes tienen cáncer de mama, Sanidad no se plantea de momento adelantar las mamografías a los 40 años. Según ha explicado Varela a ABC, Pedro Gullón ha asegurado que Sanidad trabajará para implementar en todo el territorio el cribado de cáncer de mama a partir de los 45 años. Actualmente la población objetivo para este tipo de pruebas en nuestro país son las mujeres de entre 50 y 69 años, aunque ya hay algunas autonomías que, siguiendo las recomendaciones europeas al respecto, adelantan esa edad a los 45, como Castilla y León, Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha, Navarra o La Rioja. También hay comunidades que lo extienden más allá de los 69 años, como Castilla y León o Galicia, que lo alargan hasta los 74 años, o Asturias, a los 72. La intención del ministerio, según ha transmitido el director general de Salud Pública a la impulsora de la campaña, es emitir una recomendación antes de que termine el año para que todas las regiones abarquen en sus programas a todas las mujeres de entre 45 y 74 años. Pero por debajo de esa edad, al menos de momento, las pruebas se realizarán de forma común solo a aquellas mujeres con antecedentes de cáncer, algo que ya ocurre ahora. Así, la sensación con la que Varela ha salido del ministerio se puede definir como agridulce. «Salgo contenta porque si se adelanta a los 45 años ya es bueno, pero a la vez triste porque quería que fuera a los 40 y adelantarlo a los 40 de momento no está sobre la mesa. Pero bueno, es algo que vamos a seguir hablando y que se puede trabajar más adelante», confía. Ve muy positivo además que Sanidad vaya a recopilar los datos de las mujeres que, por debajo de esa edad tienen cáncer de mama. «Es bueno que vayan a mirar cuántas mujeres jóvenes con cáncer de mama están siendo tratadas en la sanidad pública, porque hoy en día no hay un registro real de cuántas mujeres de las que nos quedamos fuera de los cribados tenemos la enfermedad», ha insistido esta gallega, que fue diagnosticada con 42 años. La ministra de Sanidad, Mónica García, se había pronunciado también sobre la cuestión momentos antes de presidir el pleno del Consejo Interterritorial de Salud. «Es verdad que ya hay muchas reflexiones de adelantar la edad de los cribados, sabiendo que en nuestro país tenemos un programa de cribados de cáncer de mama que está muy consolidado y es muy eficaz. Pero por supuesto, estamos dispuestos a revisar todos los protocolos, tanto el ministerio como todas las consejerías», ha dicho en declaraciones a los medios de comunicación. Pero todos los cambios en este sentido, ha asegurado, deben ir «de la mano de la evidencia científica». Y de momento esta no respalda empezar con las mamografías a los 40 años. De hecho, según expone Varela, el director general de Salud Pública ha hecho referencia a la ausencia de evidencia científica para adelantar las mamografías a los 40, aludiendo al peligro de los falsos positivos por realizar las pruebas a esta edad, así como al carácter invasivo de las mismas. Confía aun así esta paciente en que a medida que el ministerio vaya teniendo más datos de cuántas mujeres jóvenes sufren la enfermedad pueda ir revisando las indicaciones para los programas de prevención. «Seguiremos en contacto y queremos poder tener otra reunión más adelante cuando ya tengan más datos», dice. A María Varela le detectaron la enfermedad con 42 años, tras haber acudido varias veces al hospital por un dolor de espalda constante que cada vez iba a más. Su diagnóstico fue el de un cáncer de mama en estadio 4, metastásico, que no tiene cura, solo tratamiento para que no continúe avanzando y para paliar el dolor. «Si a mí me hubieran cogido en un estadio menor, tendría posibilidades de tratamiento«, lamentaba.
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