La Jornada
La tensión mental de vivir bajo bombardeos diarios se alivió parcialmente en Teherán, así como en gran parte de Irán, después de que las partes beligerantes pactaron un frágil alto el fuego. Desde jóvenes reunidos en animados cafés del centro hasta familias sentadas en los parques, la capital –con más de 10 millones de habitantes– recuperó una parte de su bullicio cotidiano, reportó Al Jazeera.
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