COPE
La entrada por la puerta trasera en el edificio Rectorat de la Universitat de Lleida (UdL), ubicada en el centro de la ciudad, conduce a la planta baja adornada con espacios de césped, una planta que acoge las distintas oficinas del personal y una luminosa biblioteca. En el extremo del pasillo principal, se ubican los lavabos, y en el de la derecha de la entrada trasera, en el masculino, es donde está la gran novedad lumínica de un marcado color azul, como solución a un grave problema de salubridad. La Universitat de Lleida ha implementado una nueva medida en los baños masculinos del edificio del Rectorat para dificultar el consumo de drogas. Se trata de la instalación de una luz azul fosforescente muy intensa que, debido a su tonalidad, impide localizar las venas en la piel, haciendo casi imposible la inyección de sustancias. El objetivo técnico es sencillo pero implacable: bajo esa iluminación, las venas superficiales del cuerpo se vuelven prácticamente invisibles, lo que dificulta enormemente que alguien pueda pincharse. La universidad ha tomado la decisión tras detectar la presencia reiterada de una persona ajena al centro que utilizaba los baños de la planta baja, los más cercanos a la calle, para su consumo. La reacción de quienes utilizan los aseos no se ha hecho esperar. Isaac, uno de los primeros en experimentar la nueva iluminación, ha calificado esta mañana a Cope Catalunya ha definido la entrada al baño con la nueva luz como impresionante. En sus propias palabras, ha afirmado que la atmósfera le ha recordado a un local de ocio nocturno: "Parece que entras en una discoteca". A pesar de la sorpresa inicial, los usuarios parecen comprender el propósito de la instalación. El propio Isaac ha reconocido estar al tanto del objetivo: prevenir que la gente venga aquí a drogarse. Aunque la considera "una medida un tanto desesperada", admite que es una acción necesaria si con ello se consigue "evitar estas conductas", haciendo alusión a haber presenciado "alguna cosa peculiar" en las inmediaciones con anterioridad. Mariona Farré, vicerrectora de Campus Sostenibles de la UdL, explica que han optado por esta solución rápida en base al éxito que ya tuvieron hace tiempo en la Facultad de Medicina: "Hemos detectado que una persona externa a la Universidad de Lleida venía a consumir droga en un lavabo del edificio de la planta baja, y al tener la misma experiencia de años atrás en la Facultad de Medicina, que instalaron luz azul y funcionó, hemos decidido hacer lo mismo", señala la vicerectora. Por el momento, la medida sólo se ha aplicado en este punto crítico del Rectorado. Las puertas del edificio, como viene siendo habitual en el mundo académico, permanecen abiertas durante todo el horario lectivo sin controles de acceso, lo que facilita la entrada de personas externas. Desde la UdL esperan que, al igual que ocurrió en Medicina, el cambio de luces sea suficiente para desviar esta actividad fuera del recinto universitario y garantizar la seguridad del alumnado y el personal. Por ahora, no se prevén más cambios en otros sanitarios, a la espera de ver si ese "muro de luz azul" logra el efecto deseado.
Go to News Site